martes, 13 de agosto de 2013

Tres circunstancias han permitido que las de este año hayan sido unas buenas vacaciones, como decía en Facebook ayer; o quizás más: únicas, irrepetibles. En primer lugar, y sobre la que se originó la idea de hacer este año algo diferente, está la circunstancia de que a Sara, Marcos y a mí nos coincidiesen parte de las vacaciones en la misma quincena, la primera de agosto. Esto ha hecho que estas vacaciones hayan sido tan diferentes... A pesar de que mantenemos un contacto frecuente a lo largo del año, compartir nuestros días de vacaciones en Carboneras ha sido una experiencia muy gratificante, un éxito afectivo.

En segundo lugar se ha dado la circunstancia de haber contado con un apartamento con las camas suficientes que nos permitiesen cumplir nuestro deseo de compartir algunos días de nuestras vacaciones con el resto del clan de las tres fosforillas, algo que sin lugar a dudas también iba a aportar algo diferente a nuestras vacaciones. Fue un fin de semana maravilloso, divertido y que tampoco estuvo exento de sus connotaciones afectivas. Esta familia está viviendo su momento dulce.

Estas dos circunstancias estaban en el guión, contábamos con ellas, pero la tercera sí que nos ha sorprendido a todos. Porque partíamos hacia el Cabo de Gata con nuestra capacidad de asombro abierta de par en par para dejarnos sorprender por la belleza de los lugares que íbamos a visitar, y lo que de verdad nos dejó asombrados, nada más llegar allí, fue la amabilidad de sus gentes. La visita a El Cabo de Gata era una visita aplazada desde hace muchos años, pero en nuestra mente estaba la de conocer aquella zona y, una vez visitada, empezar a pensar en otro posible destino de nuestras vacaciones, si las circunstancias personales nos lo siguen permitiendo. En tan sólo nueve días, hemos cambiado de opinión e iniciábamos nuestro viaje de regreso a Córdoba con la idea fija de que, sea cuando pueda ser, nuestras próximas vacaciones volverán a ser en Carboneras.

El Cabo de Gata nos ha encantado, como no podía ser de otra manera, como a todo el que lo visita. Sus paisajes son impresionantes y, dentro de un mismo guión orográfico, de lo más variopinto. Además su extensión hace imposible que se pueda visitar en tan sólo nueve días. Este es uno de los dos motivos principales por los que tenemos decidido volver en cuanto podamos. El otro motivo, volver a tener contacto con sus gentes.

2 de agosto: LLegada de la familia, primera barbacoa.














3 de agosto: Playa de Carboneras, segundo día en familia.












4 de agosto: Mojácar.

















5 de agosto: Playa de Los Muertos.













6 de agosto: Playa de Carboneras por la tarde.




7 de agosto: Mirador de La Amatista y Níjar.
















8 de agosto: Amanecer, Playas de Los Genoveses y Mónsul; Isleta del Moro.











9 de agosto: Ultimo amanecer, Playa de Aguamarga, Faro de Roldán, Mirador de Los Muertos, última tarde en Carboneras.















OTRAS FOTOS.- Fotos de móviles. 
En el apartamento.

Terraza del apartamento.

Cuatro lobas con pamela.

Mojácar.

Chiringuito de la playa.

Panorámica de la playa de Mónsul.

Ultima cena, en "Los Barquicos".

Ultima cena, en "Los Barquicos".

Ultima cena, en "Los Barquicos".
La última foto de las vacciones.


0 comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR TU COMENTARIO.