viernes, 26 de diciembre de 2014

Saben aquel de un sevillano que diu a un cordobés: te voy a hacer unas albóndigas en caldo que te vas a chupar los dedos; y el cordobés le dice: ¿Cómo las vas a hacer, en caldo?; a lo que el sevillano contesta sorprendido: Claro, ¿pues no te lo he dicho?. El chiste es buenísimo, lo que pasa es que yo no tengo mucha gracia para contarlo, pero la verdad es que cuando me lo contaron a mí me hinché de reír.

Con gracia o sin gracia, el pasado 25 de diciembre volvimos a dar cumplimiento un año más a nuestra tradición de celebrar la Navidad reuniéndonos en casa de la abuela Romy para comer, con las albóndigas con caldo como plato principal.

Marián, que ya hace unos años sustituyó a la abuela Romy en la preparación de las albóndigas, volvió a triunfar, a decir de los presentes, que celebraron lo ricas que estaban no parando de comer hasta hartarse de pelotas.

Ni que decir tiene que tanto las albóndigas como todo lo que las acompañaron (tapeo, licores, café, dulces) no fueron más que la excusa perfecta para reunirnos una vez más y disfrutar de un magnífico día de Navidad en familia.


La llegada de la abuela Romy es un momento especial para todos nosotros. Nuestra mayor alegría es lo feliz que la hace vernos a todos juntos.

Una vez en casa de la abuela, se comienza la preparación de los aperitivos. Todos a las órdenes de Jose y Marián, que son los más apañaos para esto. Son los que más mandan pero también los que más curran.

NUEVOPIEFOTO






Tortillón de patatas ''Jose'', siempre tan espectacular, siempre tan rico.

La mesa ya está puesta y todo preparado para comenzar la comida, pero antes unas fotitos.




¡Qué rico está esto!... y esto... y esto... y...



Un pequeño receso tras los entrantes para darle un calentón a las albóndigas y empezar a repartir los platos.





Ya humea. Bajo la superficie del caldo se esconde el ''espíritu de nuestra Navidad''.

Albondigones, todos los que quieras, por barba, caiga quien  caiga.



Un nuevo receso, que esto hay que tomárselo con calma, ahora para traer el postre.


Este año Sara se lo ha currado y nos sorprendió con esta tarta de chocolate de entretenida elaboración. Buenísima.


Como no podía ser de otra manera, tras la comida la velada se prolongó tomándonos unas copas. Este año todos nos apuntamos al gin tónic, en cuya preparación Jose demostró sus cualidades de barman.



Y para acabar este reportaje os dejo unas fotos que le hice a la abuela Romy. Sólo son unas cuantas de las que le hice, en el archivo de descarga encontraréis alguna más, además de otras muchas de toda la celebración.








Las fotos de este artículo podéis verlas también en este enlace de Google Drive.


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