domingo, 23 de agosto de 2015

De Madrid al cielo.-

Después del preludio madrileño de nuestras vacaciones, llegaba el día más esperado durante los últimos meses para nosotros: dentro de unas horas íbamos a entrar en el Principado de Asturias, en Asturias, a seca. Dado que en principio no podríamos entrar en la casa hasta las cuatro de la tarde calculamos la hora de levantarnos con idea de llegar a Cangas de Onís sobre las dos y comer antes de instalarnos. La casa, una casa rural, se encontraba en Dego, a unos dos kilómetros y medio de Cangas, junto a pequeñas parcelas o prados, verdes como ellos solos, en los que las ovejas, los caballos y, sobre todo, las vacas se pasan el día paciendo mansamente. El río Sella, que pasa cerca de allí, se deja escuchar correr en aquel tranquilo lugar.
La casa (cogimos la que tienen de tres dormitorios), que forma parte de un pequeño conjunto de tres viviendas denominado comercialmente como ''Apartamentos Ribera del Sella'', un lujo de ubicación, dimensiones y limpieza. Marta, su dueña, un encanto de persona que nos atendió a las mil maravillas, tanto a la llegada como en la despedida.
Llegamos a Cangas, como se suele decir, a la hora de comer, a lo que nos dedicamos en el restaurante El Abuelo, del que había encontrado alguna referencia favorable en el acopio de información que hice para preparar el viajes. No sólo comimos bien, sino que aquella primera experiencia gastronómica asturiana, nos sirvió para tomar conciencia de las diferencias notables entre la comida de aquella gente y la nuestra.
Después tomamos posesión de nuestra casa para aquellos días y volvimos a Cangas para abastecernos de lo necesario para nuestra estancia allí. Y luego dedicamos lo que nos quedaba de día para pasear por Cangas, como puede verse en el reportaje fotográfico que sigue a estas palabras.
Sobre las diez de la mañana ya estábamos en ruta, para dirigirnos desde Madrid hasta Asturias.

Estas fotos son de la primera de dos paradas que hicimos durante el trayecto, allá por Castilla la Vieja. La mañana por aquí era fresca, nada que ver con el buen clima que hemos disfrutado durante nuestra estancia en Asturias. La segunda parada creo recordar que la hicimos ya en tierras leonesas.



Tratándose de un viaje a Asturias uno no deja de mirar al cielo, pero como digo, ningún día encontramos el menor impedimento por causa del mal tiempo para llevar a cabo nuestro programa de vacaciones.

Cuando llegamos a Cangas, aparcamos junto al río Güeña, afluente del Sella, para buscar dónde comer.

Y, conforme a lo previsto, sobre las cuatro de la tarde llegamos a la casa, presidida por sus dos hórreos construidos sobre una misma estructura. Aquí os dejo las primeras fotos que hice nada más instalarnos, para que conozcáis el lugar y la casa donde nos hospedamos.































Una vez instalados y con las compras hechas, dedicamos la tarde/noche a pasear por Cangas de Onís, presidida por su puente romano; que, por cierto, de romano no tiene nada, pues se trata de una construcción medieval. En el lugar se le conoce como el puentón. A continuación os dejo una serie de fotos del paseo que dimos por aquel entorno ribereño.













































Esta es la iglesia de Santa Cruz, que alberga en su interior el dolmen de Cangas, construido hace unos 5.000 años. Aunque sabíamos que la iglesia la íbamos a encontrar ya cerrada, fuimos hasta allí para conocer el sitio al menos.









Después nos fuimos hacia el centro de la localidad, para ver la parroquia, la plaza del mercado y buscar una sidrería donde tomarnos nuestras primeras sidras debidamente escanciadas. Me refiero a las que nos sirvió el camarero, aunque nosotros también lo intentamos, cada uno con fortuna desigual. Acompañamos la experiencia con una rica tabla de quesos de la zona.





El tapeo resultó que nos dejó satisfechos, así que de aquí buscamos el coche y nos fuimos a descansar, que al día siguiente había que madrugar para subir a los Lagos de Covadonga con el coche, lo que nos obligaba a pasar por la Basílica de Covadonga antes de la 8.30 de la mañana, ya que a partir de esa hora sólo se puede subir en autobús... o en bici, pero no era plan.

LA JORNADA
(Los Kms. indicados son los realizados en coche aproximadamente)
MADRID - CANGAS DE ONIS


Kms. jornada: 507,000
Kms. Totales: 908,000


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