Parque Monceau, Palacio de Versalles y vuelta a casa.-
Nuestro último día en París lo comenzamos con la visita al parque Monceau, que no teníamos previsto. Habida cuenta del robo de mi documentación que sufrí, debimos presentarnos a primera hora en el consulado para solicitar un salvoconducto para regresar a España; y dado que había que esperar un par de horas para su expedición, ocupamos ese lapso en visitar el mencionado parque, tal como nos sugirió Enrique, el amable funcionario del consulado que nos atendió. En principio ese día teníamos pensado dedicarlo exclusivamente a visitar el palacio de Versalles, algo que hicimos a continuación, aunque con bastante tiempo menos del que sería menester para una visita como aquella.
Parque Monceau.- El parque, construido en 1.778 por mandato de Felipe de Orleans, es de estilo inglés. En él te encuentras construcciones y referencias a otras culturas, una pirámide, una pagoda, un minarete o un templo romano, esparcido por el parque a modo de restos arqueológicos. El parque rezuma romanticismo y aunque el barón Haussmann lo redujo a la mitad sigue siendo suficientemente extenso como para que su interior sea un remanso de paz. Una visita inesperada pero que nos encantó.
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| Estos orientales se mostraban tan inmóviles como se ven en la foto, imaginamos que practicando alguna técnica de relajación o rito religioso de ellos. |
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| Aunque algo más desconfiados que las palomas, los cuervos, que abundan en la ciudad, han asimilado de ellas algunas costumbres semidomésticas para buscarse la vida en París. |
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| Muchos parisinos utilizan diariamente el parque para su solaz y recreo. |
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| El parque está salpicado por muchas esculturas, la mayoría de gran valor artístico y mejor conservadas que la de la foto. |
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| En algunas calles del parque hay esculturas que sugieren a usuarios de otra época. Y son interactivos... al estilo de la época que evocan, eso sí. |
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| Poco antes del mediodía abandonábamos el parque para volver al consulado. |
Chateau de Versalles.- Más tarde de lo deseado, sobre de la una de la tarde, llegábamos a Versalles. Había una cola larguísima para entrar, pero avanzaba rápido y no debimos esperar tanto como temimos al ver tanta gente. El palacio de Versalles se construyó en el siglo XVII por deseo de Luis XIV, al que palacios como del Louvre o Fontainebleau le parecían pequeños y demasiado marcados por la impronta de sus predecesores. La parte palaciega la recorrimos al paso parsimonioso de una muchedumbre multinacional que dificultaba tanto avanzar como detenerse tranquilamente a contemplar cualquier detalle de las habitaciones que se recorren en la visita. Solo en el salón de los espejos, por aquello de que era algo más amplio y ser el lugar donde se firmó la paz de la I Guerra Mundial, nos detuvimos algo más. Sí vimos con mayor tranquilidad el Trianon y el Dominio de María Antonieta, que nos encantaron.
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| Acceso principal al palacio de Versalles. |
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| Aquí tenéis unas fotos del interior del palacio. |
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| Y aquí unas fotos del salón de los espejos. |
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| Estando en voga la serie televisiva sobre Carlos I, la foto ante Francisco I era obligada. |
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| El autor del ''Discurso del método'' no podía pasar desapercibido para mí. |
El Gran Trianon.- En el extremo opuesto del palacio de Versalles, el Gran Trianon es un ''palacete'' construido por orden de Luis XIV para huir de los fastos cortesanos de Versalles y disfrutar de sus escarceos amorosos con madame de Montespan.
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| Busto de Luis XIV. |
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| Jardines del Gran Trianon. |
Dominio de María Antonieta.- Sin lugar a dudas fue lo que más nos gustó de Versalles. El Dominio de María Antonieta lo conforman el Pequeño Trianon, los jardines de la reina y la aldea de la reina. El palacio fue construido por Luis XV y Luis XVI se lo regaló a María Antonieta, para que se evadiese de la atosigada vida de la corte.
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| Este es el Pequeño Trianon, que sólo pudimos verlos por fuera, ya que estaba cerrado. |
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| La granja y la aldea de la reina dan un encanto especial a este espacio real. |
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| Molino de la aldea de la reina. |
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| Templo del amor. |
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| Lago y torre de Malborough. |
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| Empezaba a atardecer en el Dominio de María Antonieta; aquello es tan grande que nos perdimos y temimos que se nos hiciese de noche allí. Afortunadamente no fue así. |
Jardines de Versalles.- Después de mucho andar, pues perdimos el último tren neumático para regresar, llegábamos a la parte principal de los jardines de Versalles. A Aquellas horas ya no funcionaba ninguna de sus fuentes, pero dedicamos nuestros últimos minutos en Versalles a deleitarnos con una puesta de sol maravillosa.
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| Un buen rato después nos encontrábamos junto a la fuente de Latone, que preside los jardines de Versalles. Allí haríamos las últimas fotos de nuestro viaje a París. |
Vuelta a casa.- Con mayor contento por la experiencia que pena porque llegaba el final, el 14 de octubre volvíamos a casa. Aquí os dejo las tres últimas fotos de nuestro viaje, ya en el aeropuerto de Orly.
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| Finalizaba nuestro viaje a París. Fueron nueve días recorriendo sus calles evocadoras de una época realmente bella, parques que rezumaban romanticismo por todos sus recovecos, cementerios que te transportaban a otra dimensión, museos donde contemplamos las obras más valiosas del mundo y monumentos maravillosos. Pero de estos, el monumento que mayor admiración despertó en mí, que pude contemplar de manera privilegiada cada uno de aquellos días que pasé en París, se volvía a Córdoba conmigo... hasta nuestro próximo viaje. |
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