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Con la democratización de la fotografía, todos, hasta yo, hemos hecho alguna vez una buena foto. Algo, alguien, un momento capturado en una instantánea que tiene algo de particular, que te transmite algo especial al mirarla. Pero cuando una foto alcanza una dimensión verdaderamente diferente para mí, por encima incluso de su calidad, es cuando trasciende a la imagen recogida y cuenta una historia. Fotos que cuenten alguna historia sólo tengo dos o tres y siempre han sido fruto de la casualidad.
Como me ocurrió con esta foto de Faith. Yo estaba haciéndole fotos con la intención de sacar su mejor cara y alguna expresión agraciada, ella pidió la foto en la que está con sus padres, se la dieron, se la puso delante, miró fijamente a la cámara y puso una expresión que no volvió a repetir durante la larga sesión fotográfica.
En la foto de ahora su aspecto es saludable, en contraste con la Faith de la foto que tiene en las manos, en la que aparece escasa de kilos y salud. La historia de Faith queda sobradamente descrita con las dos imágenes de ella que aparecen en la foto, es una historia que puede leerse, es la crónica de su vida. Pero el semblante de Faith -hasta el nombre viene a cuento- alarga la historia, la proyecta hacia un futuro concreto y la completa con un mensaje que envía a través del objetivo de la cámara. Un mensaje quizás escrito por azar, porque sabemos que la expresión de Faith es casual, involuntaria y muy breve. Pero bastó para que la fortuna me hiciese apretar el disparador de mi cámara en aquel preciso instante. Sí, un mensaje quizás escrito por azar, pero conciso en su mirada:
Yo soy Fe, hija de la Providencia, la princesa de un cuento con un final feliz, que sucederá muy pronto, cuando vuelva a los brazos de mis padres. Pero yo también soy la encarnación de vuestros hijos, padres y madres angustiados por su salud, que anheláis para ellos una oportunidad como la que la vida me ha dado a mí. Tened confianza y sosegaos, aguardad vuestra hora, porque mientras que en el mundo haya gente como Toñi, Luije y su familia, mi historia volverá a repetirse en vuestros hijos tantas veces como sea posible.

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