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| VISTAS DESDE LA HABITACION DEL HOTEL.- Estas vistas nos ofrecía nuestra habitación en el hotel Leonor de Aquitania. Se trata de la hoz del Huécar, cuyo centro lo ocupa el antiguo convento de San Pablo, ahora parador nacional. |
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| La buena relación ferroviaria entre Córdoba y Cuenca nos permitió viajar esta vez en tren. Para nuestros desplazamientos por la provincia tomamos un coche de alquiler, junto al que posa Marián. |
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| EL VENTANO DEL DIABLO.- Se trata de una cueva horadada sobre la roca, convertida en mirador natural de una profunda garganta sobre la que discurre el río Júcar. Enclave curioso y vistas magníficas. |
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| El Júcar se caracteriza por el tono turquesa de sus aguas. |
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| Marián, bien abrigadita, posa para nuestro blog. |
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| Y aquí os dejo las fotos que hicimos de El Ventano del Diablo. |
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| LA CIUDAD ENCANTADA.- Hace unos 90 millones de años esta zona era fondo marino. Luego la geología hizo que emergiese hasta alcanzar los actuales 1.500 m sobre el nivel del mar. La naturaleza calcárea y la sal acumulada en el terreno favoreció que la paciente gubia de la erosión esculpiese las curiosas formaciones rocosas que pueden contemplarse en la Ciudad Encantada. |
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| Quizás la formación icónica de la Ciudad Encantada sea el Tormo Alto, que por su ubicación se ve tanto al iniciar la visita al parque como al finalizarla. |
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| Los barcos.- Quizás sea necesario pasarse un día entero viendo pasar las nubes para encontrar tantas pareidolias como las que los agentes atmosféricos han ido moldeando a lo largo de los milenios en la Ciudad Encantada. Son muchas las formaciones rocosas que llaman nuestra atención; pero una buena colección de ellas se asemejan a figuras fácilmente reconocibles por nosotros. Como éstas, llamadas los Barcos. |
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| La estructura interior de los Barcos es hueca, por lo que podría decirse que esta es una foto de Marián en la sala de máquinas de esta flota kárstica. |
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| El Perro, otra de las formaciones que te encuentras durante la visita. |
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| El Puente Romano. |
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| ¿Cómo me he podido subir yo ahí? Y lo más importante, ¿Cómo me he podido bajar? Marían, en un arrebato "Dora la exploradora", se subió a lo alto de esta formación. Yo, que andaba haciendo fotos, no me di cuenta de las dificultades que estaba pasando para bajar. Afortunadamente, un indio la ayudó. |
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| Cara del Hombre. |
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| La Foca (y Marián). |
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| El Tobogán. |
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| El Mar de Piedra. |
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| La Lucha Entre el Elefante y el Cocodrilo. |
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| El Convento. |
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| La Tortuga. |
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| Los Osos. |
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| Dejándonos atrás algunas formaciones conocidas, como Los Amantes de Teruel, pero guardando la imagen de otras formaciones curiosas, nos íbamos acercando al final del recorrido, que, como ya ha quedado dicho, pasaba nuevamente por el Tormo Alto, del que volvimos a sacar nuevas fotografías. |
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| Tras la visita a la Ciudad Encantada comimos, más bien regular, en el restaurante que hay alli. |
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| LA LAGUNA DE UÑA.- Teníamos pensado dirigirnos después al nacimiento del río Cuervo, pero nos lo desaconsejaron porque la sequía lo ha dejado en su mínima expresión, y nos recomendaron que sustituyésemos aquella visita por la laguna de Uña, recomendación que seguimos. |
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| La belleza de aquel enclave natural se ve realzada por sus pobladas arboledas de -no me hagáis mucho caso- de chopos, vestidos por el luminoso color amarillo de sus hojas. |
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| VISITA NOCTURNA GUIADA A CUENCA.- De vuelta a Cuenca, con el tiempo justo de asearnos y cambiarnos de ropa, a las siete y media de la tarde -nos adelantaron una hora el inicio de la visita-, nos encontrábamos en la zona del Castillo, la zona alta de la ciudad, donde se encontraba el punto de encuentro para iniciar la visita nocturna que habíamos contratado con Civitatis. |
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Tras la presentación del tour, el guía nos llevó a contemplar diversas panorámicas que pueden disfrutarse de la hoz del Huécar desde aquella zona de la ciudad.
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| Dado que empezamos la visita en lo más alto de la ciudad, toda el recorrido íbamos a realizarlo cuesta abajo, algo verdaderamente de agradecer en Cuenca. |
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| Nada más cruzar la muralla, nos deteníamos en un nuevo mirador, éste hacia la hoz del Júcar. |
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| Estos son los Ojos de la Mora, controvertida obra realizada sobre la montaña por estudiantes de artes y oficios, en alusión a una antigua leyenda conquense. |
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| Hacia el otro lado, podíamos ver nuevamente la hoz de Huécar, con el puente de San Pablo ya iluminado. |
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| Nuestra ruta continuó por la ronda Julián Romero, quizás la calle más emblemática del casco histórico conquense. |
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| Fuimos deteniéndonos junto a diversos edificios y monumentos, donde el guía nos contó verdades y ficciones relacionadas con el inmueble. |
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| Sin lugar a dudas, la leyenda más llamativas de las que escuchamos aquella noche fue la del Cristo del Pasadizo. |
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| Frente a la catedral, cuyo interior visitaríamos dos días después, hicimos otra parada didáctica sobre este monumento y algunas particularidades de la plaza Mayor, donde se encuentra ubicada. |
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| Y continuamos nuestro descenso en busca del puentoe de san Pablo, para cruzarlo y mirar hacia las casas colgadas. |
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| En el puente de san Pablo finalizó aquella visita nocturna a Cuenca. |
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| Luego, ya a nuestra bola, deshicimos parte del camino andando en busca del hotel, en cuyo restaurante volvimos a cenar aquella noche, antes de irnos a dormir. |
Hay unas cuantas fotos más del primer día, que puedes ver en Google Drive.
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