Un poco de las últimas navidades
26 de diciembre de 2.019: Otra vez el día de la mariyonesa.
Desde varios años antes de su muerte, cuando, llegadas estas fechas, nos sentábamos a la mesa para celebrar cualquiera de nuestras comidas de Navidad y nos veía a todos reunidos allí, mamá solía decir: “El año que viene ya...”, o algo así. Te lo decía exhalando una sonrisa cargada de melancolía y la mirada empañada, quizás más por el desgaste de los años que por la tristeza. Tú tenías que salir del paso y buscabas alguna frase que la reconfortara. A la postre, quiso el destino que aquel pensamiento no la angustiase cuando de verdad llegaron sus últimas navidades. Celebramos las navidades de 2.013, la Nochebuena, el 26, la Nochevieja; mamá había perdido aquella melancólica sonrisa y su mirada solía estar oculta bajo unos párpados que preferían estar cerrados todo el tiempo. Mamá ya no pensaba que aquellas serían sus últimas navidades.
No me gusta la sensibilería facilona (vreo que me estoy repitiendo). Cuando sé que mis palabras van a ir directas a la sensibilidad de quien las lea o escuche, lo acepto si son una consecuencia de lo que quiero decir; y no la causa o razón en sí misma para decir algo. Como es el caso ahora. El recuerdo es antiguo, me viene siempre a la cabeza cada vez que nos reunimos, cuando nos sentamos a comer, aunque siempre lo he dejado a un lado; pero esta vez me ha dado por lo contrario. Perdón.
Las pasadas navidades sólo cargué en dos ocasiones con la cámara. La primera, el 26 de diciembre, el día del cumpleaños de Mari, el día de la sopa de mayonesa, el día de la mariyonesa. Aquí tenéis algunas fotos de aquel día.
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| "Como decíamos ayer...". Momento de la cervecita y el reencuentro. |
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| Masouley, el último fichaje de Toñi y Luije, en pleno proceso de recuperación y adaptación a hacer una vida simplemente normal. |
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| Unas fotos de la comida, en la que volvimos a tener la ocasión de "probar" la sopa de huevo de Pili. |
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| Después vino la sobremesa. |
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| Y para acabar, una foto de la felicitación a Mari por su "96" cumpleaños. |
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| Dos de la felicitación por el cumplimiento de una edad incierta. |
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| Y la última, de la felicitación a Mari por su 69 cumpleaños. |
31 de diciembre de 2.019: Nochevieja en casa.
Cuando junto a ti un corazón late fatigado por la edad y, a la vez, con la ilusión de un niño, a tu lado tienes una abuela. Y si además ese corazón es grande y bueno, noble y honesto, inmaculado y sencillo, servicial y voluntarioso, humilde y generoso, infatigable y abnegado, responsable y capaz, entrañable y cariñoso, íntegro y discreto, fuerte y protector, simpático y empático, tolerante y respetuoso, indulgente y comprensivo, agradecido y consecuente, próvido y solícito; si se contagia hasta la médula de las alegrías y las aflicciones de los demás con suma facilidad, y por todo ello, es considerado y querido por todos; entonces, entonces la abuela de ese corazón se llama Romy. Y una abuela, como un niño, marcará siempre el sentido que nosotros tengamos que dar a la celebración de las navidades. Como nos pasa ahora en mi otra familia.
Estas son las fotos de la celebración de la llegada del año nuevo. Una celebración, digámoslo así, llevada a cabo como más en familia.
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| Siempre el mismo, pero nunca igual. Marián sigue recolocando, agregando o quitando algo del montaje del año anterior. Es la conservación de la tradición bien entendida. Sencilla pero con muy buen gusto. |
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| Y la mesa de nuestras celebraciones, otra tradición en la que sólo los matices marcan las pequeñas diferencias. |
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| Lo que no cambia, lo inmutable, lo auténtico, el verdadero espíritu de la Navidad: nosotros, las personas. |
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Las personas y todos nuestros seres queridos.
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| En fin, que aunque todavía no lo he dicho en ningún pie de foto, este es el reportaje de la última Nochevieja, celebrada en casa. |
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| Preparados, listos... |
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| ... ¡Ya! |
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| ¡FELIZ 2.020! |
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| Ea, con nuestros mejores deseos para este año, se acabó. |
Y aquí tenéis el enlace a Google Drive donde disponéis de todas las fotos, de las que componen este reportaje y bastantes más. Si queréis descargaros alguna foto, compartirla, etc., mejor que lo hagáis desde Google Drive que desde el blog. Para reducir el peso de los archivos las fotos tienen reducida considerablemente la resolución; así pueden apreciarse correctamente en móviles y dispositivos móviles actuales; pero si queréis alguna copia para imprimirla, ampliarla o alguna finalidad específica que precise una resolución mayor, no dudéis en decírmelo, que os la preparo pronto y encantado. ¡Ah! Y si en la carpeta de Google Drive encontráis alguna foto vuestra que os guste más que las que he puesto en este reportaje, me lo decís y presto la cambio.
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