A raíz de las fotos realizadas a Karamatou y la colecta de mascarillas llevada a cabo, Toñi y yo hemos andado filosofando sobre cuáles son las virtudes más importantes que el ser humano ha desarrollado para ayudar a los demás. Aunque en realidad no mencionamos ninguna palabra en concreto, de nuestras opiniones podría desprenderse que ella daba mucha importancia a la caridad y a la generosidad; y yo al altruismo y al desinterés.
La caridad es un acto de generosidad.
Pero por lo común, la practicamos de manera acomodaticia. No buscamos reparar una iniquidad de lesa humanidad, nos vale con mitigarla únicamente. Amoldamos nuestras dádivas y limosnas a nuestro bienestar. Y con eso nos conformamos. Somos buenas personas, gente con conciencia, porque nos desprendemos de una pequeña parte de lo que nos sobra para ayudar a los demás.
El altruismo, sin embargo, busca el bien ajeno aún a costa del propio, y de manera desinteresada; esto es, olvidándose de todo provecho personal (advierto que este articulito está escrito con el diccionario de la RAE encima de mi escritorio). El altruismo siempre es incondicional, en la medida y en el modo. El altruista practica la liberalidad.
El altruismo es un acto personal de concienciación.
La principal virtud moral del ser humano es la gestión consecuente de sus bienes. Y su principal efecto es la liberalidad. Me explico (insisto, con el diccionario a mano): una gestión consecuente de nuestros bienes es una gestión que se ajusta a nuestros principios; lo que, de manera natural, debería llevarnos a distribuir generosamente nuestros bienes sin esperar recompensa; esto es, a practicar la liberalidad.
Ahora bien, de los muchos bienes que el hombre pueda poseer, el tiempo es el más preciado; y después el dinero. Como diría Marco Aurelio, todo lo que oímos es una opinión, no un hecho; pero si gestionamos adecuadamente -esto es, conforme a nuestros principios- nuestro tiempo y nuestro dinero, estaremos practicando la liberalidad y ayudando a arreglar el mundo.
Le planteaba a Toñi dos mundos imaginarios. Uno en el que los que poseían la riqueza estaban dispuestos a compartirla con los que no poseían nada, pero no había nadie dispuesto a dedicar su tiempo a canalizar esa ayuda. Y otro mundo en el que habiendo gente dispuesta a dedicar su tiempo para que esa ayuda llegase a los más necesitados, no había nadie dispuesto a dar parte de lo mucho que poseía.
Aunque no viene al caso, diré que si nos preguntasen que cuál de estos dos mundos nos parecería más egoísta, yo no dudaría en contestar que el primero.
Luego está el mundo real, donde la distribución de la riqueza es desigual, pero hay gente dispuesta a ayudar económicamente y gente dispuesta a sacrificar su tiempo -el bien más preciado- para canalizar esa ayuda.
¿Cuál es el valor de cada cuál? Sobre eso filosofamos Toñi y yo. No llegamos a un acuerdo, pero yo le insistía en que si a nosotros, los generosos pasivos, nos mueve la conciencia, a ellos, a los altruistas, los mueve un propósito mucho más elevado, loable y fructífero, para el que no encuentro la palabra con que nombrarlo.
Nosotros los necesitamos a ellos. Ellos se bastan y se sobran por sí mismos. Esto es: nosotros somos útiles; ellos son imprescindibles.
Bueno, como también decía Marco Aurelio, todo lo que vemos sólo es una perspectiva, no la verdad. Yo sólo quería ofreceros mi perspectiva del valor que tiene lo que cada uno de nosotros hacemos por ayudar a mejorar este mundo, por hacer de él la verdadera Tierra de los Hombres.
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| Parrafadas aparte, la protagonista de este reportaje es Karamatou, otra criatura venida de una esquina de esta tierra de los hombres, a quien Toñi y Luije no es sólo la puerta de su casa la que le han abierto, sino la puerta de la vida. Así de simple. |
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| Como en las seis ocasiones anteriores, cuando la niña estuvo completamente recuperada, me pasé por casa de Toñi y Luije para hacerle unas fotos de recuerdo a Karamatou. |
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| En contra de lo que pueda parecer viendo esta foto, Karamatou es una niña alegre, simpática y extrovertida, que me facilitó mucho la labor con su disposición a ser fotografiada. |
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| Toñi y Karamatou con Aarón, quien mientras preparo este reportaje se encuentra en pleno proceso de adaptación a su nueva familia. |
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| Y aquí tenemos a Karamatou y Aarón con Yannick. |
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| Bueno, voy a estarme callado un rato mientras vais pasando la fotos de este reportaje. |
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| Esta foto apenas tiene un mes y ya es historia, fruto de la grandeza de esta familia. Por gente como vosotros, los generosos nos sentimos mejores personas. Gracias. |
Y aquí tenéis el enlace a Google Drive donde disponéis de todas las fotos, de las que componen este reportaje y alguna más. Si queréis descargaros alguna foto, compartirla, etc., mejor que lo hagáis desde Google Drive que desde el blog. Para aliviar el peso de los archivos las fotos tienen reducida considerablemente la resolución; así pueden apreciarse correctamente en móviles y dispositivos portátiles actuales; pero si queréis alguna copia para imprimirla, ampliarla o alguna finalidad específica que precise una resolución mayor, no dudéis en decírmelo, que os la preparo pronto y encantado.
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