miércoles, 13 de abril de 2022

"Al sur de Granada" de Gerald Brenan ha sido a mi viaje a La Alpujarra, lo que en su día fue, a mi viaje a las Hurdes, el documental de Luis Buñuel "Las Hurdes, tierra sin pan": un acercamiento antropológico a un pasado relativamente reciente y significativo de aquellas comarcas históricas. Y aunque la realidad actual sea afortunadamente muy diferente, fueron épocas que marcaron de manera singular su historia.
Cierto es, sí, que la Alpujarra que yo he conocido tiene poco que ver con la que describe Gerald Brenan en su libro; y menos aún con la época en que fue el refugio de los moriscos granadinos y, luego, un atractivo destino colonial; que es otra época de la historia de aquellas tierras que también debe ser tenida en cuenta por quien pretenda que su visita a La Alpujarra le reporte alguna satisfacción más provechosa que la sobrevenida por el mero hecho de haber estado allí. De la misma manera que nosotros rebuscamos épocas, más gloriosas que la actual, en la historia de nuestra tierra, para engrandecer nuestro concepto de ella; profundizar algo en el pasado de los lugares que visitamos y de sus gentes, por muy atrás que nos vayamos en el tiempo y muy diferente que nos parezca con la realidad actual, siempre enriquecerá nuestra experiencia viajera.
En fin, una vez más, la redacción de un artículo para este blog me ha servido para ahondar en la naturaleza de las cosas que he visto y de las gentes que he conocido. En todo caso, revivivir ahora, cuando escribo este artículo, viajes como este, me llevan a reafirmarme en la opinión de que España es todo un mundo al alcance de nuestra mano, completo, al que no le falta ninguno de los alicientes o atractivos que distinguen un buen viaje. Lo nuestro... sin ir más lejos.

Casa Angel
13 de abril de 2022
LLEGADA A BUBION.- Llegamos a Bubión  a la hora de comer. Cogimos una mesa en el restaurante Teide y quedamos con Angel, el dueño del apartamento, para que nos entregase el apartamento un par de horas más tarde. Yo me pedía una caldereta de algo y Marián este plato alpujarreño que aparece en primer plano. 
TOMA DE CONTACTO.- Sobre las 4 h. de la tarde llegábamos a nuestro hogar para aquellos días.
El apartamento y su ubicación nos gustó. Y Angel nos cayó estupendamente. Es amable, educado y servicial. Y mantiene sus apartamentos impecables. El se encarga personalmente de la limpieza y de que todo esté en orden.
La terraza sobre la enredadera es la del apartamento.
Y esta es la terraza en sí y, junto a las siguientes fotografías, las vistas que ofrecía.
Aquella tarde nos la tomamos con tranquilidad, aunque esto sólo sea un decir. Bubión, como los otros pueblos que se asoman al barranco del Poqueira sufren un acusado desnivel entre la parte alta y baja de la localidad. Y nosotros, que estábamos arriba del todo, fuimos a cenar al restaurante Plaza 6, justo donde el pueblo perdía su nombre por la parte más profunda. Además, la comida fue abundante y pesada, por lo que el regreso al apartamento fue verdaderamente penoso y lento. Tras recuperarnos del "subidón" nos fuimos a la cama a descansar para iniciar al día siguiente, con nuevos bríos, nuestras rutas alpujarreñas.

Pero del primer día hay unas cuantas fotos más, que podéis ver en este enlace, desde donde la descarga, compartir, etc. se hará en mayor resolución que desde este artículo:


Trevélez y Capileira
22 de abril de 2022
DESPERTAR EN BUBION.- Esta foto, realizada por la mañana, antes de salir, indica la dirección en que se encontraba nuestra ruta de aquel día, aunque no llegaríamos hasta la nieve: Tervélez, relativamente cerca del Veleta y del Mulhacén. Esta iba a ser nuestra particular celebración del cumpleaños de Marián.
TREVELEZ.- Cerca de las cimas del Mulhacén y Veleta, Trevélez se encuentra a 1.476 m de altitud y es uno de los pueblos más altos de España
La población de Trevélez, de unos 800 habitantes, se distribuye en tres barrios: el alto, el medio y el bajo. Nosotros empezamos visitando el alto, desde donde hicimos nuestras primeras fotos.
Lo voy a decir por primera vez (no creo que me resista a no recordarlo en alguna que otra ocasión): Estas casas, como practicamente todas las que recoge el reportaje fotográfico de nuestro viaje a La Alpujarra, son blancas como la cal; o debieran serlo. Pero la calima que invadió la península unas semanas antes y las lluvias que vinieron a la vez, borrarron una de las principales señas de identidad de la arquitectura del lugar: el blanco de sus casas.
Como veremos en Bubión y algún otro lugar, el barrio alto conserva su lavadero público.
Después bajamos al barrio medio, quizás el más atractivo visualmente.
Los tinaos son exclusivos de La Alpujarrra, si los nombramos así. Por su profusión (como podrá verse en este artículo, nos los encontraremos en todos los pueblos que visitemos) y aspecto, también tienen algo que los diferencia de los zaguanes y cobertizos o pasajes que podamos encontrarnos en otros lugares.
Da igual las fotos que te queden en el carrete de la cámara: si te encuentras con un San Antonio (como con un San Judas), la foto de Marián allí es obligatoria.
Interior de la parroquia de San Antonio, en el barrio medio.
Comimos en la Fragua, un restaurante ubicado en el barrio medio, del que las referencias que llevábamos sobre la calidad de su cocina resultaron ser ciertas. Después de comer, paramos un momento en el barrio bajo, pero allí había poco que ver. Hice algunas fotos, pero si tenéis mucho interés en verlas, las encontraréis  en el archivo de Google Drive.
Al abandonar Trevélez,nos detuvimos en este mirador, desde el que hicimos algunas fotos.
Esta foto se ha convertido ya en clásica de nuestros viajes.
CAPILEIRA.- Pasamos de largo por Bubión y, dada la cercanía, dedicamos la tarde a visitar Capileira.
Aunque con las mismas señas de identidad propias del urbanismo alpujarreño, Capileira no lo encontramos tan atractivo como otros pueblos que visitamos. Es verdad que estábamos algo cansados, y no profundizamos mucho en el conocimiento de la localidad.
Este cartel se encuentra junto a una explanada donde los martes no se puede aparcar por la mañana; Como entenderá perfectamente cualquier anglohablante que se acerque al lugar, aunque no entienda ni papa de español, gracias a la deferencia lingüística del ayuntamiento de Capileira hacia ellos,  .
LOS TELARES.- Hay por la zona no pocos telares, donde se fabrican artesanalmente diferentes tipos de tejidos, entre los que la jarapa es el más demandado. Junto al apartamento donde nos hospedábamos se encontraba este telar, Los Telares, cuya propietaria se llamaba Ana. Ella, Angel (el dueño del apartamento) y Javi e Isa (del restaurante Nuestro Rincón), forman un grupo de amigos, de cuya relación pudimos disfrutar en cierto modo los días que pasamos en Bubión.
Acababa nuestro segundo día en La Alpujarrra. La temperatura había descendido y aumentó la ocupación de los apartamentos de alquiler (empezaba el puente de Semana Santa). Así, las chimeneas, la noche anterior sin vida, empezaron a propagar su serrana fumata blanca: ¡Habemus populus!

Pero del segundo día hay unas cuantas fotos más, que podéis ver en este enlace, desde donde la descarga, compartir, etc. se hará en mayor resolución que desde este artículo:


Senderismo por Mecina, Mecinilla y Fondales, y paseo por Bubión
15 de abril de 2022
SENDERISMO POR LA TAHA.- Nuestro tercer día en La Alpujarra lo íbamos a dedicar a disfrutar de otro de los encantos que ofrece aquella comarca montañosa: el senderismo. Al final la ruta que hicimos no fue muy larga (apenas 4 km), porque allí cualquier ruta es bastante exigente; y nosotros no nos encontrábamos en nuestro mejor estado de forma. Escogimos la zona de Mecina, Mecinilla y Fondales, que ofrece muchas alternativas al senderista. Optamos por un itinerario que descendía pronunciadamente (más de 200 m de desnivel en 1 km aproximadamente) hasta el cauce del rio Trevélez; y luego, dando un rodeo, para que la ruta fuese circular, debimos subir todo lo que habíamos bajado, hasta regresar, exhaustos, al punto de partida. Ruta que hicimos
Esta es la parroquia de San Marcos y San Cayetano, de Mecina-Fondales, punto de partida de nuestra ruta senderista.
Mecina y Mecinilla son dos pequeñas y casi deshabitadas localidades.
Por el sendero de la foto anterior, llegas enseguida a Fondales, donde se encuentra esta ermita dedicada a la Virgen del Rosario, restaurada en 2019, gracias fundamentalmente a aportaciones de vecinos de La Taha, municipio compuesto por varios núcleos urbanos con capital en Pitres, al que pertenece Fondales.
En nuestra travesía de Fondales nos encontramos, como no podía ser de otra manera, con algún que otro tinao.
Dejamos Fondales atrás (o arriba, mejor dicho) y empezamos a descender y a ascender por aquel sendero que, dureza aparte, nos encantó.
La ruta que tenía pensado hacer en un principio, cruzaba por este puente la garganta que el rio Trevélez forma a su paso por la Taha; pero el temor a la dureza de la subida que nos quedaba por hacer, me hizo desistir y tomar un atajo que redujese el camino en algunos kilómetros. Por cierto, aunque no lo parezca, este puente es de época romana.
Muy cerca del puente romano, el rio Bermejo deja caer sus aguas al Trevélez. Lo cruzamos por este vado rocoso, donde nos detuvimos a fotografiarnos. Aquel día comimos en La cueva de la mora Luna, una pizzería ubicada en Mecina-Fondales. En la carta del restaurante puede leerse la leyenda de la mora Luna, una leyenda de amor imposible por diferencias sociales insalvables, a lo Romeo y Julieta, en la que estas rocas tienen protagonismo.
Aunque nos encontramos en plena naturaleza, el blanco y negro sigue teniendo su encanto para mí, como puede verse en esta serie de fotos.
En nuestra subida de regreso nos encontraríamos alguna vez más con el rio Bermejo.
Casi una hora y media después de iniciar nuestra ruta, volvíamos a entrar en Fondales. Todavía nos quedaba un dura ascenso hasta Mecina, donde habíamos dejado el coche, pero el camino ya estaba casi hecho.
Comimos, como dije antes, en La cueva de la mora Luna, un sitio con encanto y en el que te preparan unas pizzas como estas.
PASEO POR BUBION.- Después de una mañana tan fatigosa como la de aquella mañana, debimos de pensárnoslo más de dos veces; pues, como pudimos experimentar la noche de nuestra llegada, aquello iba a suponer otro duro reto para nosotros, pero había que hacerlo. Aquella tarde daríamos un paseo por Bubión, nuestra residencia en La Alpujarra. 
También Bubión tiene sus tinaos, como no podía ser de otra manera.
Cambias la fuente... y ya no es lo mismo.
Después de un pausado descenso, llegamos al nadir de Bubión, a la parte más baja, donde se encuentra la iglesia del Rosario..
Caía la tarde del Viernes Santo, y en el templo se desmontaba el sagrario, que tradicionalmente se levanta los Jueves Santo en las iglesias católicas.
Bubión también conserva, aunque ya sólo sea como una evocación de otros tiempos, su lavadero público.
Empezaba a anochecer cuando emprendimos el camino de regreso, que, como podéis imaginar, nos tomamos con toda la tranquilidad del mundo.

Pero del tercer día hay unas cuantas fotos más, que podéis ver en este enlace, desde donde la descarga, compartir, etc. se hará en mayor resolución que desde este artículo:


Pampaneira y Soportújar
16 de abril de 2022
La mañana de nuestro último día allí la dedicamos a visitar el pueblo que más nos gustó: Pampaneira.
Aquella mañana de Sábado Santo fuimos muchos los turistas que tuvimos la misma idea.
Aquí os dejos algunas de las fotos que hice de Pampaneira, en las que no faltan los tinaos y el lavadero público.
Aquel día nos comimos un aroz negro en Nuestro Rincón, bar/restaurante que ya he nombrado antes, junto al apartamento, regentado por Javi e Isa, dos cariñosos almerienses con quienes establecimos una breve pero afectuosa relación. Por la tarde, giramos nuestra última visita, a Soportújar.
SOPORTUJAR Y SUS BRUJAS.- Cuando Felipe II impulsó la repoblación de La Alpujarra, que se había quedado en cuadro cuando él mismo decretó la expulsión de los moriscos (1571), puede que llegasen un buen número de colonos gallegos, amén de otras muchas partes de la península. Y dado que, como usted y yo sabemos, siempre ha habido una gran afinidad entre los gallegos y la brujería, pues se empezó a conjeturar que Soportújar acabó convirtiéndose en el pueblo de las brujas, aserto de su principal atractivo turístico hoy en día. Pero para mí que los tiros no van por ahí, que más bien todo se debe a una idea brillante que debió tener un soportujero: "¿Qué podíamos inventar los soportujeros para atraer hacia nosotros ese flujo de turistas que pasan de largo por aquí, en busca de otros pueblos más bonitos que el nuestro. ¿Soportujeros nada más? Pongamos en valor nuestro otro gentilicio". Y es que a los de Soportújar se les llama indistintamente soportujeros o brujos. "Ellos eran gallegos y nosotros somo brujos. Hilvanemos la historia a nuestro entender y digámoselo a los turistas".
El caso es que el ayuntamiento de Soportújar ha contrarrestado su menor tirón turístico respecto de otros pueblos cercanos, poniendo en valor un pasado, inventado o real, en el que los aquelarres y los bazares de escobas voladoras estaban a la orden del día en aquel pueblo. Y a fe que funciona.
El agua de la fuente del dragón tiene, según dice la leyenda, estimula la líbido y la fecundidad.
Esta es la calle Zanjilla, considerada la más estrecha de España, que en algún tramo no sobrepasa los 50 cm de ancha.
Cualquier pueblo de La Alpujarra tiene algún lugar desde el que contemplar la sierra.
El pozo de los deseos, con su toque macabro ad hoc.
Esta es la casa de la bruja Baba Yaga, personaje de la mitologia eslava, que ha dado lugar a muchas leyendas y cuentos, como éste de origen ruso. Soportújar agregó este elemento brujeril en 2020 a los ya instalados anteriormente como reclamo turístico.
Junto a la casa de la bruja Baba Yaga se encuentra la fuente del Chorro, llamada así, en singular, aunque son cuatro los chorros que tiene. En la fuente hay inscrita una adivinanza relacionada con el vino.

Nuestros días en La Alpujarra tocaban a su fin. Antes de entrar en Bubión nos detuvimos, como hicimos no pocas veces aquellos días, en uno de los miradores que te vas encontrando a lo largo de aquellas carreteras e hicimos los últimas fotos del viaje. Un buen viaje, sin lugar a dudas, que no descartaría repetir si volviese a tener la ocasión.

Pero del cuarto día hay unas cuantas fotos más, que podéis ver en este enlace, desde donde la descarga, compartir, etc. se hará en mayor resolución que desde este artículo:

Y aquí tenéis el enlace a la carpeta raíz de este reportaje, en Google Drive, donde están todas las que componen este reportaje y alguna más. Si queréis descargaros alguna foto, compartirla, etc., mejor que lo hagáis desde Google Drive que desde el blog. Para aliviar el peso de los archivos las fotos tienen reducida considerablemente la resolución; así pueden apreciarse correctamente en móviles y dispositivos portátiles actuales; pero si queréis alguna copia para imprimirla, ampliarla o alguna finalidad específica que precise una resolución mayor, no dudéis en decírmelo, que os la preparo pronto y encantado.


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