martes, 16 de agosto de 2022

Varios años llevábamos ya, Marián y yo, poniendo los ojos en Barbate y alrededores como destino de nuestras vacaciones de verano; pero siempre hubo algo que nos hizo acabar eligiendo otro destino. Bueno, en 2022, por fin, encontramos algo que parecía estar bien (como así fue) y allá que nos fuimos a pasar la segunda quincena de agosto, nuestra quincena preferida para las vacaciones.
Puesto que era la primera vez que iba allí, eché la cámara grande en la mochila, para recoger algunas instántaneas de algunos de los atractivos que la zona ofrece. Aunque al final resultaron unas vacaciones más sedentarias de lo normal, algunas fotos hice, fotos con las que he montado este reportaje.

Con sabor a mar
A Marián y a mí, cada vez nos gustan más los destino de costa por su gastronomía. O, por mejor decir, por sus mercados, por la calidad y variedad de los productos del mar que encuentras en sus puestos. Teniéndole cogido el punto a la cocción, como Marián se lo ha cogido, en nuestras vacaciones no falta algún que otro homenaje gastronómico en casa, a base de gambas, langostinos, almejas, gambas, huevas...

Desembocadura del rio Barbate
Barbate, la localidad, tiene poco que ver. Quizás sea la desembocadura del río homónimo lo que da su señal de identidad a su fisonomía. Así que un día cogí mi cámara y me fuí hacia donde el río Barbate pierde su nombre para convertirse en mar. Por el camino hice esta foto de la playa donde aquellos días tomamos el sol (que lució generalmente, auqnue el día que fui a hacer este reportaje, casi al final de las vacaciones, las nubes me echaron una mano, tapándolo un poco).
En su último meandro, cuando se prepara  para entregar sus aguas al Atlántico, el río Barbate se recuesta sobre un costado de la población. Allí, sujetos firmemente a los bolardos de un muelle pesquero, los barcos almadraberos esperan la llegada de una nueva temporada del atún, para hacerse a la mar otra vez.
Siguiendo el ya corto curso que al río le queda, nos encontramos con una pequeña playa interior, donde, semienterradas en la arena, las cuadernas carcomidas de un buen número de remotas embarcaciones abandonadas, nos ofrecen una estampa, algo lúgubre, sí, pero evocadora y hermosa en cierto modo.

La desembocadura forma una superficial marisma, que, en verano, es cruzada por los veraneantes, con la bajamar, en sus paseos playeros entre las playas del Carmen y del Cañadillo.

Puerto de Barbate y playa de la Hierbabuena
Saliendo del pueblo en sentido contrario al del paseo anterior, se llega al puerto deportivo y pesquero de Barbate, lo que hice otro de los últimos días de aquellas vacaciones. Al final, alargué el paseó y visité la playa de la Hierbabuena, que se encuentrea a continuación del puerto.
En el camino te encuentras con el faro de Barbate, usado como gnomon de un curioso reloj analemático.
Lo temprano de la hora, la fecha tardía (tras el último fin de semana de agosto) y el tiempo un tanto desapacible, dejaron la playa tranquila, sin apenas gente andándola.
Algo que agradecieron las gaviotas.
¡Ay!, los puertos pesqueros, siempre tan fotogénicos.
A este hombre no le importó que le fotografiase mientras reparadas estas redes.
En un lugar apartado del recinto porturario, se encuentra este sugerente depósito de anclas.
Un par de fotos de los muelles destinados a las embarcaciones deportivas, y seguimos nuestro camino.
Prolongué aquel paseo matinal acercándome a la playa de la Hierbabuena, una buena y tranquila playa ubicada en las afueras del pueblo, justo a la ver del parque natural de la Breña. Allí hice unas fotos y me volví a casa.


Zahara de los Atunes
Durante nuestra quincena en Barbate, hicimos un par de salidas en coche, para conocer algunos lugares de la zona. Nuestra primera salida fue a Zahara de los Atunes, con Maribel y Pablo, que estuvieron con nosotros unos días.  Aprovecho para dejar constancia de que, además de ellos, tambien vinieron a pasar unos días con nostros, Sara y Marcos, y Mª Jose y Jose.
En la zona conocida popularmente como la muralla, se monta todas las tardes de verano un baratillo, entre mercado artesanal y mercadillo de ropa. Al hacer nuestra visita a Zahara por la mañana, no pudimos verlo pero sí entramos en el espacio donde se monta: el palacio de las Pilas o castillo de la Chanca, que los dos nombres se le da. Amén de haberse usado como fortaleza militar, el conjunto amurallado se concibió originariamente (siglo XIII) para armar almadrabas y, cuando la temporada acababa, guardar embarcaciones y pertrechos de esta modalidad de pesca del atún, que se viene practicando en la zona con especial relevancia desde la época de los fenicios.
Yendo de un lado para otro, fotografié a este minino...
...Y a estas brujas.
Enmarcada en el recinto amurallado del castillo de la Chanca, se encuentra la parroquia de Nuestra Señora del Carmen.
Convertido en templo religioso en 1906, el edificio, que data del siglo XV, y fue conocido como la Bóveda de la Sal, espacio del castillo dedicado originalmente a saladero de atunes.
También le echamos un vistazo a la plaza de abastos de Zahara, donde, como no podía ser de otra manera, la mayoría de los puestos son de pescado.
Unas cuantas fotos de nuestro paseo por las calles de Zahara de los Atunes, una localidad dedicada casi enteramente al turismo de playa.
Nuestro paseo nos llevó hasta la playa de Zahara, a la que nos asomamos para ver cómo era.
Y con estas dos fotos de Maribel y Marián pongo fin al reportaje de la visita a Zahara de los Atunes.

Vejer de la Frontera
También aprovechamos nuestra ubicación para visitar Vejer de la Frontera, reconocido como conjunto Histórico-Artístico desde 1976, galardonado con el premio nacional de embellecimiento de pueblos, en 1978, e incluido en la rede de "pueblos más bonitos de España". Poblado desde el paleolítico, Vejer ha sido habitada por las más antiguas civilizaciones que poblaron la península ibérica, como los fenicios, cartagineses, romanos o visigodos.
Emplazada sobre un cerro, el paseo por Vejer va a estar presidido por sus empinadas y estrechas calles. 
En la plaza del padre Caro, sobre la fachada de la iglesia de la Merced, hay una representación en relieve de "la cobijada", traje tradicional femenino de Vejer, saya y mantón negro, a modo de velo, que cubría todo el cuerpo, a excepción del ojo izquierdo. Aunque puede tener reminiscencias islámicas, la cobijada se empieza a usar entre los siglos XV y XVI, cuando ya hacía más de dos siglos que Vejer había sido reconquistada por Fernando III.
Esta es la plaza de España de Vejer de la Frontera, lugar que, superado el desnivel que mediaba desde el aparcamiento público donde dejamos el coche, tomamos como punto de partida para nuestra visita al pueblo.
Presidida por esta interesante fuente de azulejos, la plaza de España es punto de concentración de lugareños y turistas, que aprovechan las terrazas de los bares que allí abundan, para desayunar, refrescarse, comer, cenar, tomar una copa, etc.
Subiendo por la calle José Castrillón, se llega enseguida la puerta de la Villa, donde una lápida recuerda cuando fue ganada a los moros por Fernando III, por primera vez, y por su hijo, Alfonso X, definitivamente, doce años después. Hablamos del siglo XIII.
Esta es la fachada de la iglesia del Divino Salvador, la iglesia más importante de Vejer.
Y esta es la entrada lateral del mismo templo.
En la construcción del templo, que se inicia en el siglo XIII y se prolonga hasta el XVII, conviven los estilos románico, gótico-mudéjar y gótico tardío.
Seguimos nuestro paseo por Vejer de la Frontera.
Paseo que continuaríamos atravesando el arco de las Monjas, en alusión al edificio que albergó el convento de las monjas Concepcionistas,  actuall museo de Tradiciones y Costumbres Vejeriegas. Al atravesar este arco, nos adentramos en el barrio judío, con un interesante y atractivo paseo.
Marián caminando tranquilamente por plena judería vejeriega.
Este es el arco de Puerta Cerrada, por el que se accede al lugar más buscado por los turistas en su visita a Vejer.
Me refiero al mirador y monumento a la cobijada.
Dejamos el barrio judío para regresar al centro urbano, ya camino de vuelta al coche.
Paramos en esta tienda, donde creo recordar que Marián se entruvo comprando algo, mientras ya hacía unas fotos.
El castillo de Vejer se encuentra en la parte más alta del pueblo. Su primera planta se levantó entre los siglos X y XI, en la época de Abderramán III.
Y tres últimas fotos, de nuestro camino de vuelta al coche, para cerrar el capítulo de la visita a Vejer de la Frontera.

Parque natural de la Breña y Marismas del Barbate
De un tiempo a esta parte, he agregado las rutas de senderismo a la lista de cosas que hacer o visitar en los lugares a los que viajo. Así encontré que Barbate, un lugar alque en principio sólo íbamos a disfrutar de la playa y la gastronomía, tiene un interesente parque natural, con sus correspondientes rutas de senderismo: el parque natural de la Breña y marismas del Barbate.
Se trata de un pinar de dimensiones considerables, que, a traves de un monte que llega a alcanzar unos 100 m de altura sobre el nivel del mar, une Barbate con Los Caños de Meca,  rodeando la costa. El ascenso se hace algo duro en algunos momentos, ya que se alternan tramos con tierra prieta con otros de arena de playa, donde los gemelos se resienten del esfuerzo.
En mi caso, que hice la ruta tres veces, me salieron entre 12 y 15 km.
El punto más elevado de la ruta se encuentra en la torre del Tajo, una torre de vigilancia contra los ataques de los corsarios berberiscos, construída en el siglo XVI.
Y cerca de la torre se encuentra el acantilado denominado punta del Tajo, verdaderamente imponente y atractivo.
De los tres días que salí por La Breña, dos cargué con la cámara. Estas fotos pertenecen al camino de regreso del primer día.

Los últimos tramos del descenso regreso, te ofrecen una panorámica de la playa de la Hierbabuena, el puerto marítimo de Barbate y del pueblo
Una niebla espesa lo cubría todo aquella mañana. Aquella mañana, precisamente, que cargaba con mi Canon por segunda vez para tomar una panorámica del cabo de Trafalgar desde lo alto de un acantilado.
Pese a todo, tiré para adelante (en el fondo, se trataba principalmente de hacer senderismo). Nada más salir del pueblo y adentrarme en el parque natural, descubrí que se trataba de un banco de niebla espeso e inmóvil, concentrado únicamente sobre Barbate; de manera que en tan solo cuestión de unos metros dejabas súbitamente atrás la niebla y te encontrabas ante una espléndida mañana, clara, luminosa, cuya visibilidad alcanzaba hasta los confines del horizonte.
Aquella singularidad atmosférica me brindño la oportunidad de tomar unas imágenes curiosas.
La niebla seguía, en su quietud, detrás de mí.
Y el mi objetivo de aquella mañana era únicamente fotografíar el cabo de Trafalgar. No me acerqué más, por aquello de la hora, pero conformo con esta foto, con la punta del Tajo en primer plano, para contar en el archivo de este blog con el escenario donde a principios del siglo XIX tuvo lugar uno de los mayores desastres navales sufridos por la armada española, que, arrastrada a la batalla por Napoleón, no sólo sufrió una estrepitosa derrota, sino que se quedó prácticamente sin recursos de defensa marítimos, en especial para proteger las colonias américanas, iniciándose los procesos de independencia de aquellos territorios.
Cuando, de regreso, llegaba a la altura de la playa de la Hierbabuena, comprobé que, aunque las nubes no se habían retirado del todo, Barbate ya no estaba cubierta por la niebla. E hice esta foto con la que pongo fin al reportaje de mis vacaciones en Barbate.

Y aquí tenéis el enlace a la carpeta raíz de este reportaje, en Google Drive, donde están todas las fotos que componen este reportaje y alguna más. Si queréis descargaros alguna, compartirla, etc., mejor que lo hagáis desde Google Drive que desde el blog. Para aliviar el peso de los archivos las fotos tienen reducida considerablemente la resolución; así pueden apreciarse correctamente en móviles y dispositivos portátiles actuales; pero si queréis alguna copia para imprimirla, ampliarla o alguna finalidad específica que precise una resolución mayor, no dudéis en decírmelo, que os la preparo pronto y encantado.


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