TRES RATONAS EN UN LEJANO PAIS
Volar hasta lo más alto del cielo, girar a la derecha al llegar a la segunda estrella y seguir volando hasta el amanecer. Allí los niños no crecen, viven una infancia perpetua, feliz, sin responsabilidades ni preocupaciones. ¿Y los mayores? Los mayores siguen siendo mayores, pero vuelven a su infancia. Sí, ya sé que es difícil de entender, pero es así. Si no os lo creeis, volad, volad hasta lo más alto del cielo y seguid las instrucciones: llegaréis al país de Nunca Jamás, os encontraréis con la fantasía hecha fantasía.
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| DISNEYLAND PARIS.- Al ser las protagonistas del viaje, es normal tener que estar nombrándolas constantemente a lo largo de este reportaje. Esto me ha obligado, para evitar textos redundantes, a buscar varios apelativos diferentes, que usar alternativamente, cada vez que he tenido que referirme a ellas. Por supuesto que brujas y fosforillas no podían faltar, pero había que añadir algún otro para lograr una redacción más variada. El segundo día me iba a poner en bandeja un sobrenombre más, que, además de ayudarme a evitar las chocantes repeticiones, a ellas les vendría como el aceite a las espinacas. Está claro que las niñas de la Romi, las tres brujas, se convertirían aquel día en las tres ratitas. Presumidas, claro. |
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| Primero, unas fotos de las ratonas ante la portada del parque, cuando iban a acceder a él. |
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| El castillo de la Bella Durmiente llamará poderosamente tu atención cuando visites Disneylandia y, visualmenrte, presidirá en todo momento tu estancia en el parque. Sin lugar a dudas, será lo que más fotografíes durante la jornada. En esta foto, las tres Minnies posan ante el Castillo Rosa, nombre por el que también es conocido este icono del parque. |
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| Seguir, sin un porqué, al apresurado conejo blanco, hasta meterte en su madriguera y... No temas, es lo mejor que puedes hacer cuando visitas la tierra de la Fantasía. Aquí os dejos unas cuantas fotos de las tres ratonas en el País de las Maravillas. |
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| Paseando por el parque, después de abandonar el País de las Maravillas, este abuelo y su nieto se acercaron a las tres ratonas, para pedirles que se hiciesen una foto con ellos. |
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| En general, las fotos de este reportaje han sido mínimamente editadas. Poca cosa: reencuadrar, corregir el contraste y algún ajuste más, para modificar la tonalidad o corregir o realzar algún color. Algunas veces, como es el caso de ésta, me he entretenido un poquito más en la edición, para intentar aportarle un aspecto singular a la imagen. |
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| No creo que exista en todo el mundo una sola persona que no sienta algo especial por Buzz Lightyear. ¡Hasta el infinito y más allá!, amigo. |
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| No se puede volver a ser niño, tampoco olvidar que lo fuimos. En Disneyland no vas a volver a la infancia, pero despertará en ti sensaciones tan intensas de entonces que no serán recuerdos los que vuelvan a ti, sino vivencias redivivas. |
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| La fantasía hecha fantasía. |
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| Minnies zampándose Mickeys. |
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| Y para acabar el reportaje de esta jornada, una foto del espectáculo de cierre y otra de Mickey declarándose a sus tres ratitas. |
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| Fue un día completo: no se perdieron nada, excepto ellas mismas. Pero eso fue después y queda al margen de los fines informativos de este reportaje. |
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