domingo, 31 de diciembre de 2023


Este es el cajón de sastre de 2023, un lugar donde guardar las fotos de alguna cosilla sucedida a lo largo del año, que por cualquier coyuntura no tiene un artículo específico en Blogia Parents Photo. 

En Triana para ver el Circo del Sol

El 9 de marzo, Marián y yo estuvimos en Sevilla, en Triana, para ser más exactos. Teníamos entrada para ver el Circo del Sol y decidimos irnos temprano, comer en el Paco Maestre de Aldea Quintana, y llegar a primera hora de la tarde a las inmediaciones del circo y dar un paseo por Triana, barrio que tan a mano nos pillaba.

Dejamos el coche cerca del Charco de la Pava, donde se encontraba montado el circo, y desde allí dimos un largo y tranquilo paseo que nos llevó a lugares como la capilla de los Marineros, donde pudimos ver a la Esperanza de Triana; la calle Pagés del Corro, donde vimos el bloque donde tuvimos casa durante unos años; la calle Castilla, donde visitamos al Cachorro; o el número de 2 de la avenida de República Argentina, en la foto, donde vivía la abuela Carmen y mi tío Antonio, el del estanco, madre y hermano de mi padre.
El paseo de regreso lo iniciamos por la plaza de Cuba y la calle Betis.
Al final, el espectáculo del Circo del Sol fue un fiasco: El elemento principal era el agua que debió presidir la mayoría de los números que los artistas realizaron, pero el sistema hidráulico debió fallar (no nos dieron ninguna explicación) y, tras unparón de una hora o algo así, el espectáculo continuó sin que el agua brotase por ninguna parte. No sé cómo pude dejar pasar el tiempo sin poner una reclamación.

Marzo y abril en Chipiona

Marián y yo estuvimos en Chipiona en marzo, para cuidar de la Chipi. Pasamos allí unos días estupendos, en los que pudimos disfrutar de la localidad fuera de temporada alta, algo que a mí me encanta particularmente. Durante unos días, estuvieron con nosotros Jose y Mari Jose. Tan agustito estuvimos, que no nos volvimos a Córdoba tan pronto como llegó Mari y se hizo cargo de su perrilla, sino que nos quedamos unos días más, hasta bien entrado el mes de abril. No me llevé la cámara grande y sólo hice alguna con el móvil, de la que dejo como botón de muestra ésta, de la playa de la Cruz del Mar.


Encuentro con Ricardo, amigo y compañero de universidad de Ramiro

El 28 de abril estuvimos la Cruz de Mayo de Cañero con Jose y Mari Jose. Marián se dio cuenta de que este señor, que estaba con su familia tomando algo allí también, era Ricardo, el amigo y compañero de universidad de Ramiro. Ella tomó la iniciativa de dirigirse a él, y después de saludarlo, le pedí que se hiciese esta foto conmigo, para enviársela a Ramiro.



Un rincón largamente ignorado

¿Será mi fama de despistado, será dejadez o será cosa común, algo que, como a mí, os sucede también a vosotros alguna vez? Crees conocer tu ciudad, sus rincones, sus edificios o lugares más destacado, pero un día, al pasar por un lugar por el que estás harto de pasar, ese día miras de otra manera y reparas en algo que hay allí, en algo que siempre ha estado allí, pero cuya presencia, sin embargo, tú nunca habías advertido conscientemente. Un pequeño monumento, una estatua, una portada singular, un elemento urbano que destaca sensiblemente sobre su entorno, pero ignorado pertinazmente por ti. ¿Cuántos lugares de la Córdoba que tantas y tantas veces he recorrido podría decirse que siguen siendo recónditos para mí? ¿Cuántos me quedan aún por descubrir? ¿Cuántas veces habré pasado a lo largo de los años, de mi vida, por la calle Marqués del Villar sin advertir ni recapacitar sobre la existencia de esta fachada, sobre su origen, sobre su historia, sobre sus porqués?



El 7 de junio, sin embargo, al rodear una vez más el museo arqueológico por la calle Marqués del Villar, como tantísimas otras veces, al llegar donde la calle hace un codo para desembocar en Ambrosio de Morales, la vi, tendría que decir, por primera vez en mi vida. Se trata de la portada del antiguo convento de Santa Ana de Lucena. Pero por muy sorprendente que hubiese sido para mí su descubrimiento, no lo ha sido tanto como lo que, después de varios días de indagación, y casi por casualidad, he aprendido sobre el tal convento y su fachada. Resulta que allí no ha habido nunca ningún convento ni iglesia, que el muro al que está adosada pertenece al museo arqueológico de Córdoba.

Según cuentan Paco Muñoz y Paco Muñoz Jr. en su blog notas cordobesas esta fachada barroca presidía el convento que, franciscanas o dominicas, tenían en la propia Lucena; de ahí, entiendo, que el topónimo "lucena" no se refiere al origen de Santa Ana sino del propio convento. La guerra del 36 lo dejó en estado ruinoso y fue derribado. Del patrimonio conventual que se salvó. cuentan los autores de notas cordobesas en este artículo que el retablo acabó en Caberza de Buey y la portada donde podemos contemplarla hoy en día.

¿No os parece sorprendente la historia, curiosa, al menos?

Las fotos de este artículo, y alguna más editada, podéis verlas en este enlace de Google Drive. Y, como digo siempre, si queréis descargar alguna, mejor que lo hagáis desde el Google Drive que desde este artículo, ya que las de allí tienen algo más de resolución.

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