viernes, 12 de abril de 2024

En 2024, Marián y yo volvíamos a pasar unas semanas en Chipiona, para hacernos cargo de la Chipi mientras Mari se pegaba un desmarque por tierras (o aguas) mallorquinas. Pasaron unos días con nosotros, como el año anterior, Jose y Marijose. Jose tenía interés en visitar la iglesia de San Antonio de Cádiz, por una Virgen que hay allí, y yo el oratorio de San Felipe Neri, por ser el lugar donde se debatió y aprobó la famosa Constitución de 1812. Cumplimos nuestros deseos el 12 de abril, haciendo una escapada a la capital gaditana, para echar el día allí, gaditaneando una mijita.

Plaza e iglesia de San Antonio
La plaza de San Antonio se encuentra en el centro neurálgico de la ciudad. Interesante desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico, esta plaza ha sido siempre lugar de celebración de diferentes actos públicos. Sin ir más lejos, y puesto que a mí me llevaba a Cádiz en esta ocasión La Pepa, en esta plaza fue donde, tras su aprobación por las Cortes Generales, se proclamó oficialmente aquella primera Constitución propiamente española. Pero lo que aquella mañana nos llevaba allí era la iglesia cuya portada barroca vemos en la foto: la iglesia de San Antonio.

Vista general del interior de la iglesia de San Antonio, donde destaca su retablo mayor, realizado en madera policromada imitando al mármol.
Me ha llamado la atención, siendo una de las principales iglesias de Cádiz, la poca información que he encontrado sobre ella en internet. Esta debe ser la capilla del sagrario.
Al fondo, el retablo del Cristo de la Columna, de Jacinto Pimentel (1660), cuya cofradía es una de las de mayor abolengo en Cádiz y realiza estación de penitencia el Martes Santo.
He aquí el leitmotiv de nuestra visita a la parroquia de San Antonio. En una dependencia anexa a la iglesia, se encuentra este altar, evocador de la cueva de la aparición de la Virgen de Fátima. Junto a la propia Virgen de Fátima, se encuentra la imagen de María Santísima del Amor y Sacrificio, con quien Jose tenía algo personal pendiente. De ahí que aprovechásemos que nos encontrábamos a un salto de Cádiz para ir a pasar el día allí, y que Jose viese a esta Virgen. 

Oratorio de San Felipe Neri
En Cádiz pasé algo más de un año en mi juventud, cuando realizaba la mili para entrar en la Renfe. Me gustó Cádiz y fue un buen punto de partida para mi nueva vida, exenta del confortable entorno familiar. Pero con aquella edad no tenía las mismas inquietudes que ahora, y aún aún quedaba muy lejos el interés que luego ha nacido en mí por ese periodo de nuestras historia tan trágico, impresionante, exaltado, ferviente, emotivo, disparatado y surrealista que fue el siglo XIX. Las Cortes Generales habían encontrado en Cádiz el último reducto donde cobijarse de la invasión napoleónica, lo que permitió que allí se fraguara la primera Constitución española, aprobada el 19 de marzo de 1812, festividad de San José. Las sesiones de Cortes en las que la La Pepa, bautizada así por razones obvias, fue debatida y aprobada tuvieron lugar en el oratorio de San Felipe Neri. Ya que íbamos a pasar el día en Cádiz, la visita era obligada.
El templo filipense se construyó entre 1685 y 1719, aunque debió de ser reconstruido tras el terremoto de Lisboa (1755). La fachada está decorada con multitud de lápidas dedicadas por los representantes de todos los españoles de ambos hemisferios, conmemorativas de la firma de la Constitución Política de la Monarquía Española, que es como reza el título original del histórico documento.
De planta elíptica, el templo se enmarca en el estilo barroco.
El templo fue desacralizado para convertirse en la sede de las Cortes Generales. La Iglesia Católica tenía tanto o más interés que los más liberales de nuestros diputados en que el proyecto constitucional saliese adelante.
El retablo del altar mayor del oratorio está presidido por la Inmaculada Concepción de Murillo, considerada -según leo por ahí- como una de sus mejores obras.
Pisando mis pies tan solemne e histórico suelo, qué menos que hacerme una foto para el recuerdo.

Centro de Interpretación de la Constitución de 1812
Junto al oratorio de San Felipe Neri se encuentra el Centro de Interpretación de la Constitución de 1812. Dividido temáticamente en tres bloques, este centro procura contextualizar el entorno urbano, social y político en que se desarrolló la labor constituyente. Giramos una visita rápida al lugar y continuamos nuestro camino.


Hospital de Mujeres
En el origen de la atención hospitalaria a las mujeres en Cádiz se encuentra la beata carmelita Antonia de la Cruz, que en el siglo XVII, ayudada por sus terciarias, atendía a las mujeres que necesitaban asistencia sanitaria, en una casa del barrio del Pópulo. Entonces, Cádiz sólo disponia de un hospital, con veinte camas, y, de ellas, sólo dos estaban destinadas a atender a las mujeres. Con el tiempo, Antonia de la Cruz consiguió limosnas, donaciones y algún legado, suficientes para dar vida al primitivo hospital, en la calle Columela, que se bendijo en 1657 bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen. Pero fue en el siglo XVIII cuando, con la intervención del obispo Lorenzo Armengual y de la Mota, se construyó el edificio que hoy conocemos. El hospital estuvo abierto hasta 1963 y actualmente es la sede del obispado de Cádiz. Aquí dejo un enlace por si queréis saber algo más sobre el Hospital de Mujeres de Cádiz.
Al edificio se accede por un zaguán en el que nos encontramos con la primera muestra del carácter carmelitano de la institución hospitalaria que allí hubo.
La actividad del hospital giraba en torno a este patio central.
Al fondo del patio se encuentra esta escalera, de estilo imperial, por el que se accede a la capilla, ubicada en la planta superior.
Esta es la capilla del Hospital de Mujeres, de estilo neoclásico y decorada profusamente. Tanto su retablo mayor, dedicado a la Virgen del Carmen, como sus capillas laterales poseen una gran riqueza artísitca. Podéis leer un poco sobre la capilla en este enlace de la Universidad de Almería.
Una de las capillas laterales está presidida por La visión de San Francisco con el compañero de espalda, de El Greco, pintura donada al hospital por el obispo Armengual, principal impulsor de la construcción de este hospital.

Oratorio de la Santa Cueva
El oratorio de la Santa Cueva es, ciertamente, un espacio religioso singular, poco común, construido en el siglo XVIII. Su particularidad radica en que las dos capillas que lo componen son antagónicas en su concepción, para crear dos atmósferas espirituales bien diferenciadas, que comentaré en los pies de foto. El oratorio debe su existencia al presbítero jesuíta José Sáenz de Santamaría, que, habiendo heredado una inmensa fortuna y el título de marqués de Valde-Íñigo, impulsó la construcción del oratorio para la cofradía de Disciplinantes de la Madre Antigua.
La capilla baja se encuentra en la planta subterránea del edificio y está dedicada a la pasión de Cristo. Austera y en penumbra (he aclarado la foto para que se pueda contemplar mejor), tiene un carácter eminentemente penitencial.
Escalera que une las plantas del edificio.
La capilla alta, en claro contraste con la baja, es luminosa y exuberante. De carácter eminentemente sacramental, está dedicada a la exaltación de la Eucaristía. De los lienzos semicirculares que decoran la elíptica nave, tres fueron pintados por Goya. 

Acabamos la visita a la Santa Cueva con una curiosidad sobre ella, que he encontrado durante la redacción de este artículo. Hay una obra de Joseph Haydn que tiene su origen en la Santa Cueva; es más, que fue compuesta para ser interpretada expresamente allí. Se trata de Las últimas siete palabras del Redentor en la Cruz. Cada Viernes Santo, los miembros de la cofradía de Disciplinantes de la Madre Antigua realizaban unos ejercicios espirituales en los que se leían las siete palabras de Cristo en la Cruz. Para enriquecer solemnemente el acto, José Sáenz de Santamaría, el acaudalado benefactor y director espiritual de la cofradía, encargó personalmente al célebre músico austriaco la composición,  cuyas partes, dedicadas a cada una de las siete palabras, se irían intercalando en la lectura de los textos bíblicos correspondientes. El estreno tuvo lugar el Viernes Santo de 1787, y la obra alcanzó gran notoriedad, encontrándose entre las principales de Haydn.
Aquí os dejo este vídeo de Youtube, que podéis poneros de fondo, para escuchar esta magnífica obra religiosa.


¡A comer!
Al acceder a la Santa Cueva conocimos a José María, portero del monumento y asesor gastronómico. Infiriendo por nuestro acento (el mío, no tanto) que éramos de Córdoba, empezó a hablarnos profusamente de su madre, que era cordobesa hasta la médula, que conservó todas sus costumbres cordobesas durante toda su vida, especialmente en lo referente a las comidas, a pesar de que, por amor, se vino muy joven a vivir a Cádiz. Allí nos retuvo durante un buen rato, contándonos historias de su madre y su familia, antes de dejarnos pasar a visitar el lugar. Al final, me dio por pedirle que nos recomendara un sitio para "comer al paso". Seguimos su recomendación y tras visitar el monumento nos dirigimos directamente a  la plaza de San Francisco, donde se encontraba la freiduría que él nos había sugerido. En fin, me faltan los calificativos para describir aquel almuerzo; quizás lo más indicado que puede decirse al respecto es que, con total seguridad, aquella fue una comida que no olvidaremos jamás.
Marijose, Jose y Marián salibando camino de la freiduría donde pensábamos ponernos púos de pescaíto frito.

Catedral Nueva
Conocida como la Catedral Nueva, su título es el de Catedral de la Santa Cruz sobre las Aguas o Catedral de la Santa Cruz sobre el Mar. En 1717, beneficiada por la decisión de Felipe V de trasladar de Sevilla a Cádiz la Casa de Contratación de las Indias, la ciudad empezó a crecer, tanto en el aspecto económico y comercial como en el número de habitantes y transeúntes con destino al Nuevo Mundo. Esto, unido al mal estado en que se encontraba la Catedral Antigua, quemada en 1596 por la escuadra angloholandesa del almirante Howard, llevó al cabildo a emprender la construcción de una catedral acorde con la notoriedad que la ciudad había adquirido. Esta fue nuestra última visita aquel día en Cádiz.
Caracterizada por las formas cóncavas de su fachada, el estilo de la Catedral Nueva va del barroco al neoclásico.
Del interior destacaremos las columnas corintias, que confieren al templo su personalidad arquitectónica.
El altar mayor está presidido por un templete exento de estilo neoclásico.
Cripta de la catedral. Construida con piedra ostionera, lo que supuso un reto para el maestro Vicente Acero,  ya que fueron necesarios muchos cálculos para conseguir que el material pudiese soportar el peso que recaería sobre sus muros.
Esta es la capilla de la Virgen del Rosario,, realizada en mármol italiano por Alejandro Algardi. Además de las sepulturas de todos los obispos fallecidos en Cádiz desde la consagración de la Catedral Nueva, en esta cripta se encuentran también las de Manuel de Falla y José María Pemán, hijos ilustres de Cádiz.
De las capillas que rodean el interior del templo, destacamos la de San Sebastián, en la que la representación pictórica del santo asaeteado comparte protagonismo con el Ecce Homo de la Roldana.
Sacristía de la catedral.
Una vez visitado el interior del monumento, los otros tres se fueron a tomarse un café en la plaza de la Catedral, mientras que yo subí a la torre visitable (no he podido averiguar si es la del Reloj o la otra) para contemplar las vistas que te ofrece de la ciudad y el oceano Atlántico.
De las varias fotos que hice, acabo el capítulo de la catedral con esta vista de la Tacita de Plata, con el puerto al fondo.

Plaza de las Flores
A media tarde dejábamos Cádiz. Un último paseo, camino del coche, nos llevó a la plaza de las Flores. En el centro de la plaza se encuentra la estatua dedicada a Lucio Junio Moderato Columela, gaditano ilustre de la época romana, que dedicó su vida al conocimiento y divulgación de la agricultura.

Epílogo
Durante nuestra visita a Cádiz, Jose se perdió un momento: había entrado en una librería para comprarme este ejemplar facsímil de la Constitución de 1812. Me la leí durante los últimos días de mi estancia en Chipiona, tras lo cual, le mandé esta foto de agradecimiento a mi amigo.

Las fotos de este artículo, y alguna más editada, podéis verlas en este enlace de Google Drive. Y, como digo siempre, si queréis descargar alguna, mejor que lo hagáis desde el Google Drive que desde este artículo, ya que las de allí tienen algo más de resolución.

2 comentarios:

  1. Has sido muy benévolo con la calificación de la comida inolvidable.

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  2. Subliminal. Al menos, esa fue mi intención: un mensaje que, sin faltar a la verdad (pues verdad es que difícilmente vamos a olvidar aquella comida), esconda algo que sólo podremos ver algunos " privilegiados".

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GRACIAS POR TU COMENTARIO.