Chipiona es a nuestra familia lo mismo que lo es la calle Sagunto de Córdoba o la plaza de Santa María de Jaén: lugares emblemáticos de los aconteceres que han ido marcando la evolución e idiosincracia de nuestra familia. Pero Chipiona, a diferencia de los demás, es el único lugar que nos sigue uniendo con épocas pasadas, un viejo lugar nuestro que se ha perpetuado hasta el presente sin solución de continuidad, a pesar de los años transcurridos y sus vicisitudes. Chipiona representa la época de plenitud familiar, en la que todo cuanto acontecía en nuestra familia giraba en torno a papá y mamá, que con tanta fortuna ejercían de fuerzas gravitacionales para mantener el equilibrio y la cohesión de todo el conjunto de su familia.
Chipiona es para mí algo mucho más importante que un lugar físico, es un lugar singular que puede producirme nostalgia, la sensación de su ausencia, encontrándome allí.
Y desde este año Chipiona tiene un nuevo referente para la evocación familiar: el corral Mariño, paraje marino que un emotivo 19 de mayo traspasamos, con la marea baja, para encontrar un lugar idóneo donde depositar las cenizas de papá y mamá, tras la muerte de ella. Desde aquel día, la tristeza irremediable y el recuerdo imborrable tienen allí su humilladero particular, hecho de atardeceres imponentes y silenciosas bajamares, donde reconfortarnos de lo que la vida nos ha ido quitando en su transcurso.
Os dejo la galería de fotos de mi estancia en Chipiona de este verano, en la que, como no podía ser de otra manera, hay alguna del mencionado corral Mariño. Por cierto, que uno de los días que fui allí tuve la suerte de conocer a Manuel y Antonio, concesionarios de la explotación de aquel corral con los que eché un agradable rato de charla. Me sentí afortunado de poder conocerlos aquella mañana y saber, gracias a ellos, algunas cosas de aquel corral de tan especial significado ahora para nosotros.
Pero me gustaría dedicar también mi galería fotográfica de este año especialmente a Radia. La solidaridad inquebrantable de Toñi y Luije, y de toda su familia, han permitido que esta niña supere su grave problema de corazón y esté recuperando la salud y la alegría a pasos agigantados; y que próximamente pueda volver a Marruecos, con su familia.
Al hacernos partícipes de su solidaridad, Toñi y Luije nos brindan la oportunidad de que nos veamos a nosotros mismos mejor de lo que somos realmente; ya que Radia nos sensibiliza y en alguna medida procuramos contribuir a que se sienta querida y su estancia entre nosotros sea lo menos traumática posible. Pero, eso sí, solidaridad acomodaticia, que ejercemos con la tranquiliad de que sobre nosotros no va a recaer también el sacrificio y la responsabilidad de tener que atender todas y cada una de las necesidades que la niña requerrirá para su recuperación.
Y como no podía ser de otra manera, el reportaje fotográfico se completa con algunas fotos de Chipiona, sin más, con algunos comentarios:
![]() |
| Los primeros días los pasamos en compañía de Pipo. |
![]() |
| Tras salir del corral nos detuvimos un rato para descansar sobre la arena de la playa del Camarón. |
El corral Mariño en fotos.- Uno de los días que pasé en Chipiona dediqué la mañana a hacer unas fotos del corral donde el pasado 19 de mayo dejamos las cenizas de papá y mamá para su descanso eterno. Afortunadamente, aquella mañana la marea sí bajó lo suficiente como para que pudiese llegar hasta el final y cruzar el muro del corral y pisar las rocas que hay al otro lado.
Radia.- Tal como digo en la cabecera de este artículo quería dedicarle un apartado especial a Radia. Aquí tenéis las fotos que le hice.
![]() |
| Luis, también disfruta de los beneficios de la solidaridad de Toñi y Luije. |
Otras fotos de Chipiona.- Aquí os dejo algunas de las fotos de Chipiona que he hecho estas vacaciones, espero que os gusten. La primera es un montaje con el corral Mariño y la mirada de mamá, que me sirve para repetir aquí el microrrelato que este verano he dedicado a mámá.
![]() |
| Tenía los ojos azules de tanto mirar el mar, hasta que una tarde el ocaso se reflejó en su mirada. |





























































0 comentarios:
Publicar un comentario