domingo, 30 de agosto de 2015


El broche de oro (día 9).-

Santillana del Mar.- Inducidos por la fama que atesora de ser uno de los pueblos más bonitos de España, teníamos a Santillana del Mar como una de las visitas especiales que debíamos realizar durante nuestra estancia en Asturias. Y a esta localidad cántabra dedicamos en exclusiva nuestro último día de vacaciones. Y, como todo lo que hicimos en los días anteriores, la visita mereció muy-mucho la pena.
Dejamos el coche en una explanada que hay a la entrada del pueblo. Allí, en una terraza al abrigo de un soportal, redesayunamos dando cuenta de estos ricos picatostes.

El primer lugar en el que nos detuvimos durante nuestra visita a Santillana fue este convento de monjas de clausura, donde hicimos algunas compras a través del torno al efecto. Creo recordar que el convento era de Clarisas, aunque no he conseguido aclararme con la información que he recabado para refrescarme la memoria y confeccionar este artículo.


La primera parte de nuestra visita iba a consistir en pasear el pueblo de punta a punta, desde nuestro aparcamiento hasta la colegiata de Santa Juliana, recorriendo una de sus principales calles que recorren a lo largo su casco histórico. De este paseo son las fotos que siguen.


Como ya habíamos decidido dedicar la jornada únicamente a la visita de Santillana, esta la hicimos sin prisas, sabiendo que teníamos tiempo de sobra para disfrutarla sin la urgencia de que no se te haga tarde para ver otras cosas después..















Algo después del mediodía llegábamos al principal monumento de Santillana del Mar: la colegiata de Santa Juliana. Las siguientes fotos recogen nuestra visita al lugar.



Claustro de la colegiata.











Iglesia románica de la colegiata.







Según la tradición, aquí se encuentra enterrada Santa Juliana, aunque eso parece poco probable.

Aunque los orígenes de la localidad se sitúan en la época romana, Santillana del Mar debe su nombre a esta mártir cristiana (Sancta Illana) del siglo IV de nuestra era y la supuesta llegada a este lugar de sus restos mortales allá por el siglo XIII.


Tras la visita a la colegiata, iniciamos un paseo en sentido inverso al de por la mañana, aunque tomando otras calles paralelas para realizar el recorrido.









Resultaba de obligado cumplimiento hacer una parada para probar las célebres anchoas de Cantabria. Y a fe que la parada mereció la pena.



Aquí es donde comimos. No recuerdo el nombre del restaurante, pero sí que comimos bien y que el camarero resultó ser un curioso personaje, que nos entretuvo con su particular manera de atender a la clientela y de llevar el negocio.


Luego, con el estómago lleno, seguimos nuestro agradable paseo.


También había que probar la leche de vaca que te ofrecían en este establecimiento, leche pura de vaca recién ordeñada, leche tal cual sale de sus ubres.









Piedra, mucha piedra; madera, mucha madera; y muchas plantas en sus ventanas y balcones. Son los elementos que, debidamente conjuntados y conservados, otorgan a Santillana del Mar su merecido reconocimiento como una de las localidades más bonitas de España.

En los siglos XIV y XV son muchas las familias de la nobleza que se establecen en Santillana del Mar, siendo muchas las casas que se conservan de aquella época.



Las tillandsias o claveles del aire, son unas plantas que suelen verse colgadas de los balcones de Santillana. Son unas plantas que se alimentan de la humedad del aire.









Ultima tarde en Dego.- No quisimos alargar más aquella jornada, pues ya nos encontrábamos bastante cansados, y de Santillana nos volvimos directamente a la casa. Teníamos intención de acabar las vacaciones como las empezamos, dando un paseo por Cangas de Onís, pero una tormenta a la caída de la tarde, aunque pasajera, nos quitó las ganas y optamos por quedarnos en casa y descansar.





Yo aproveché para darme un paseo por Dego y acercarme al río Sella, que pasa cerca de la casa. Fue un buen paseo de despedida de aquella tierra tan encantadora.


Esas ovejas y el pony resultaron ser como las palomas y los patos de los jardines de la Agricultura de Córdoba, pues se acercan a los viandantes para comer de su mano, si les ofrecen algo.





Después de un agradable paseo llegaba al río. El puente parecía seguro, pero no dejaba de ser un puente colgante.










De vuelta a la casa me encontré con unos equinos a los que les hice unas cuantas fotos.






Y esta es la última de las diversas fotos que hice desde la casa. Habían sido unas buenas vacaciones, unas muy buenas vacaciones; vamos, para repetir.


Vuelta a casa (día 10).-

De Cangas a Córdoba de una tacada.- El 31 de agosto se acababan nuestras vacaciones y nos volvíamos para Córdoba, que al día siguiente ya nos tocaba trabajar a todos. Aunque la distancia a recorrer era mucha, el hecho de ir tres conductores no permitió hacer el trayecto en una sola jornada sin que supusiese un cansancio excesivo para nadie; parando sólo para comer y estirar las piernas de vez en cuando.
Sara, Marián y María se fotografían con Marta, la atenta y amable dueña de los apartamentos Río Sella, en los que nos hospedamos. Cuando volvamos a Asturias, que volveremos seguro, no creo que nos mareemos mucho buscando donde hospedarnos. Esta casa nos dejó plenamente satisfechos.

Se acabó, empezaba el largo viaje de regreso a casa.



LA JORNADA (DIA 9)
(Los Kms. indicados son los realizados en coche aproximadamente)

CANGAS - SANTILLANA DEL MAR


Kms. sector: 114,000


SANTILLANA DEL MAR - CANGAS


Kms. sector: 114,000


Kms. jornada 9: 228,000
Kms. Totales: 2.515.100

LA JORNADA (DIA 10)
(Los Kms. indicados son los realizados en coche aproximadamente)

CANGAS - CORDOBA


Kms. sector: 917,000


Kms. jornada 10: 917,000
Kms. Total Km. realizados: 3.432,100


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