Anfiteatros cantábricos.-
Luarca.- Hoy nos tocaba atravesar Asturias de punta a punta prácticamente. Nuestro primer destino era Luarca, que nos encantó, como no podía ser de otra manera.
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| La niebla iba a acompañarnos a lo largo de la mañana, brindándonos unas vistas maravillosas, aunque sin desmerecer las que el día nos regaló a partir de mediodía, cuando aquellas nubes bajas se retiraron y nos dejaron un día soleado y agradable. Estas primeras fotos las hice antes de ponernos en marcha. |
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| Esta fue la primera vista que tuvimos de Luarca, nada más encontrar aparcamiento y bajarnos del coche. Luarca, como otros lugares costeros de Asturias, es una dársena rodeada por un anfitatro de viviendas que constituyen la localidad. |
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| Empezamos a pasear por el pueblo, descendiendo por sus calles para acercarnos al puerto, epicentro de la actividad de esa localidad. |
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| Ya a nivel del mar, dimos un tranquilo y agradable paseo por el puerto pesquero-deportivo. |
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| Llevaba Marián tiempo con la idea de probar el pulpo a la gallega que hacen por aquellos lares y ''La Dársena'', un bar-restaurante que encontramos junto al muelle, fue el sitio ideal para satisfacer su deseo, que acompañamos con unos mejillones que no olvidaremos de lo ricos que estaban, como el pulpo. Tanto nos atrajo lo que probamos y el género que vimos que estuvimos dispuestos a cambiar nuestros planes y comer allí, atraídos por los arroces que ofrecía la carta del local; pero se nos salió el aire cuando el dueño, un Asturiano muy preocupado en reivindicar que aquello era Asturias y no Galicia, nos dijo que habían dejado de hacerlos. |
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| Luego, encantados de la vida, seguimos nuestro paseo por la zona porturaria de Luarca. |
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| La niebla se retiró definitivamente y nos dejó un día espléndido. |
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| Para dirigirnos a nuestro siguiente destino en Luarca tocaba subir durante un buen rato sus empinadas calles. |
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El cementerio de Luarca es un lugar que merece la pena visitar, ubicado en una de las zonas más altas del pueblo te ofrece unas vistas maravillosas.
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De Luarca era natural el científico Severo Ochoa, premio Nóbel de Fisiología y Medicina, por sus importantes investigaciones sobre los ácidos ribonucléico y desoxirribonucléico. Esta es su tumba.
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| Junto al cementerio se encuentra la ermita de la Atalaya o de la Virgen Blanca, que también nos ofrece unas vistas maravillosa de la zona. |
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| El retablo mayor de la ermita está dedicado a Jesús Nazareno. |
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| Y allí también se encuentra el faro de Luarca, donde nos hicimos algunas fotos. |
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| Vista de Luarca desde la Atalaya. |
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| Y acabamos el reportaje de Luarca con unas fotos del paseo que dimos para volver al coche. |
Cudillero.- Si Luarca nos gustó, Cudillero no iba a ser menos. También configurado a modo de anfiteatro en torno a su turística plaza de la Marina, el colorido de sus casas ofrecen una estampa singular que sorprende al visitante.
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Lo mejor que se puede hacer para visitar Cudillero es dejar el coche en una aparcamiento gratuito que hay a las afueras del pueblo. Las primeras fotos son del paseo desde dicho aparcamiento hasta llegar a la mencionada plaza de la Marina.
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| Y aquí vienen ya las fotos del pueblo en sí. |
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| En ''La lonja de pescado'' nos dimos nuestro homenaje gastronómico de las vacaciones, presidido por un arroz con bogavante que estaba para chuparse los dedos. |
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| Después de comer empezamos una angustiosa pero divertida subida por las calles del pueblo. Buscábamos el mirador del Pico. Calles muy estrechas en las que uno perdía la referencia de dónde se encontraba. Una de esas calles se llamaba ''Salsipuedes''; eso lo dice todo. |
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| Y estas son las vistas que se tenían desde el mirador. |
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| A media tarde, calculando llegar aún de día a nuestro siguiente destino, abandonábamos Cudillero. Para regresar al coche atravesamos este túnel, por el que se recortaba mucho camino. |
Cabo Vidio.- En nuestra hoja de ruta teníamos anotadas las visitas a la playa del Silencio y al cabo Vidio. Dado que ya no daba tiempo a visitar los dos lugares, optamos por cabo Vidio, que se encontraba en nuestro camino de regreso.
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| El sol ya estaba muy bajo y se formó una sensible neblina que me dificultaron sacar algunas fotos que mereciesen la pena, pero aquí dejo algunas para dejar constancia de nuestra visita a aquel paraje. |
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| Marián, al filo de lo imposible. ¡Qué intrépida se nos ha vuelto en este viaje! |
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| Las personas que aparecen a la izquierda de la foto sirven para hacerse una idea de la imponente altura de este acantilado. |
Avilés.- Nuestra penúltima jornada en Asturias la íbamos a finalizar visitando Avilés. Teníamos muy buenas referencias de su casco histórico y no nos defraudó; aunque el cansancio acumulado y el hecho de que la villa se encontrase en fiestas, con muchísima gente en la calle, nos impidió disfrutar todo lo que hubiésemos deseado de nuestro paseo por allí.
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| Los soportales son señal de identidad de Avilés. Antiguamente, según nos contó Pipò, por ellos sólo podían transitar los nobles, mientras que la gente humilde debían ir por fuera; y eso en un lugar donde llueve tanto era sin lugar a dudas una forma de distinción. |
LA JORNADA
(Los Kms. indicados son los realizados en coche aproximadamente)
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