domingo, 7 de mayo de 2017


El pasado 7 de mayo, la casa del Muriano volvió a ser el lugar de un nuevo encuentro familiar; en esta ocasión para celebrar la reciente jubilación de Ramiro. Un Ramiro feliz nos convocaba a todos los vidales a compartir con él su nuevo estado laboral y allí estuvimos todos los que pudimos, disfrutando de un magnífico día de sol y hermandad.
Aquí os dejo el artículo comentado de aquella jornada y un enlace al reportaje gráfico con algunas de las fotos que hice. Espero que os guste.
¡Qué envidia la nuestra! Pasar de ser imprescindible a ser innecesario. ¿Quién lo pillara? 

"A vivir del cuento", puede leerse en la banda de honor que Alfredo, nuestro improvisado maestro de ceremonías, impone a Ramiro al comienzo de la reunión.

Volvía a repetirse la estampa de la familia reunida en torno a una gran mesa en el jardín de la casa del Muriano.

Alfredo y Fanny volvieron a ser nuestros anfitriones (o patriotas, que diría aquella). Y además dando el callo. Si nuestras celebraciones en el Muriano dejan muchas estampas típicas, la de Alfredo obrando en su barbacoa es una de las más representativas.

Con el variado y abundante género que Alfredo fue preparando al fuego y otras aportaciones culinarias, tan seguros como de que íbamos a echar un buen día, lo estábamos de que no íbamos a pasar hambre (ni sed).

Mis dos hermanos mayores... bueno, mis dos hermanos posan para Blogia Parents.

La mesa se iba poblando de platos y comensales, mientras que el humo de la barbacoa nos indicaba que a Alfredo todavía le quedaba mucho que ofrecernos.

Es lo que tiene ir con una cámara de fotos al cuello, que la gente quiere que le hagas fotos.

La tarde iba avanzando en la misma medida que nuestro apetito iba siendo saciado.

Ramiro estaba pletórico aquel día; bueno, como siempre pero con más motivo.

La jubilada... consorte.

Ramiro y Alfredo se ríen de algo que posiblemente tuviese gracia; aunque este extremo no puedo confirmarlo.

Esta foto me huele más a café que a otra cosa.

Esta invitación de Ramiro a su familia por su reciente jubilación se iba a tornar a la hora de los postres, más o menos, en nuestro homenaje a él por haber alcanzado su último objetivo laboral. Aquí le entregamos nuestro recuerdo de tan señalada celebración.

Cristina puso el colofón a este homenaje a Ramiro, dedicándole unas palabras llenas de cariño y admiración.

A media tarde, Alfredo aparecía con los ingredientes necesarios para dar continuidad a la celebración.

Un chupito-brindis por una jubilosa jubilación (y nosotros que lo veamos).

Aunque los vínculos avenidos a lo largo del tiempo obligan a una percepción más caleodoscópica de la familia, queda entrañable decir que hoy por hoy estos son los ocho pilares que sustentan los vidales.

Foto de familia para acabar. Aquí estamos todos los que estuvimos aunque no todos los que somos. Echar de menos siempre a alguien es el tributo a pagar por pertenecer a una familia tan numerosa.

Aquí tenéis el enlace para ver el reportaje fotográfico completo, con algo más de 70 fotos.



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