viernes, 16 de junio de 2017

18 de junio de 2.017: Setenil de la Bodegas
Setenil de las Bodegas es conocida por sus casas practicadas sobre las rocas que rodean el curso del río Trejo. 



Aunque popularmente se les conozca como cuevas, ni son tal cosa ni tan siquiera casas practicadas sobre la roca; sino construcciones de albañilería adosadas a la piedra.



Cuevas del Sol quizás sea la calle más popular de Setenil.



Interior de un comercio construido sobre la roca.

Continuamos nuestro paseo por Setenil para descubrir otros encantos de aquella localidad.

Y... ¿cuándo no es jueves?; esos encantos se encontraban en las alturas.

Pero las vistas eran realmente encantadoras.













El regreso lo realizaríamos por un camino diferente al de ida; pues, aunque se trataba de una visita rápida, aún nos quedaban algunas cosas por ver allí.



Aquel domingo tendría lugar en Setenil la procesión del Corpus, y los vecinos del pueblo engalaban las calles para la ocasión.










Esta es la calle Cuevas de la Sombra.







Un simpatiquísimo anciano regentaba esta tienda, a la que nos invitó a entrar comprometiéndose por activa y por pasiva a no ofrecernos nada para que se lo comprásemos.

En el interior debía de haber cuatro o cinco grados menos que en la calle.

Bueno, hicimos unas fotos, le compramos un imán y nos fuimos.



Sería ya mediodía cuando abandonábamos Setenil en nuestro flamante coche, pero antes de salir del casco urbano encontramos estas vistas del pueblo y un aparcamiento libre, por lo que nos paramos un momento para hacer las últimas fotos.



18 de junio de 2.017: Arcos de la Frontera
Un sol de justicia nos recibió en Arcos de la Frontera. Aunque nos arrimamos a todas las sombras que encontramos y anduvimos sin prisas, cuando llegamos a la parte alta del pueblo, a la zona turística, nos iba a dar algo, como se suele decir.





Fachada principal de l basílica de Santa María de la Asunción, del siglo XIV o XV, aunque con importantes aportaciones góticas tras una profunda actuación llevada en el siglo XVI.

La fachada lateral da a la plaza del Cabildo.





Luego merodeamos por la zona del castillo antes de buscar un sitio donde comer.





Una comida rústica, como puede verse en el azucarero, pero estaba buena y el el local tenía aire acondicionado. ¡Qué más podíamos pedir!

Poco más que comentar. Después de comer paseamos por algunas calles del pueblo, antes de que el calor, mitigado durante la comida, nos hiciese desistir de prolongar por más tiempo la visita.









iglesia gótica de san pedro, en la que destacan las dimensiones de su campanario, casi tan ancho como toda la fachada del templo.















Pasadas las 5 de la tarde abandonábamos las empedradas calles del caso histórico de Arcos y volvíamos al asfalto. Poco después iniciábamos nuestro viaje de regreso a casa, como siempre, cansados pero contentos.


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