miércoles, 14 de junio de 2023

1 - Cuando ella pudo, nosotros no lo vimos...
La abuela Romi perteneció a una generación que tuvo poco tiempo para soñar. Aquella gente apenas si soñaba, y cuando lo hacía, sus sueños eran pragmáticos, en nada descabellados, se ceñían a la vida real y acababan donde sus deseos: se soñaban cosas que, razonablemente, uno podía esperar que se cumpliesen y que, de alguna manera, estuviesen en sus propias manos contribuir a que así fuese.
Sus sueños se limitaban exclusivamente al ámbito de sus esperanzas -sueños fundados-, y nunca se recreaban en la fantasía -sueños infundados-.
Los de aquella generación soñaban, básicamente, con el bienestar de los suyos.
Por ejemplo, para la abuela Romi, soñar era ver que Sara acababa sus estudios de enfermería, que Maribel encontraba un trabajo para toda la vida o que la Marián conservaba a su lado para siempre a ese dechado de virtudes y tan buena persona que era -y sigue siendo- su marido.
En definitiva, sus sueños eran normalmente verosímiles.
Con lo que aquella gente no iba a soñar con toda seguridad, por ejemplo, era con ir un día a París.
¿O sí?

2 – ...Y cuando lo vimos, ella ya no podía.
Permitidme esta adaptación libre, más que traducción, de aquella sentencia de Robert Waller: ¡Ay!, de aquellos viejos sueños que tuvimos, ninguno se cumplió; pero qué bueno fue haberlos tenido.
Parece ser, si damos crédito a ciertos testimonios familiares, que la abuela Romi le tenía algo especial a la ciudad de la luz, que alguna vez suspiró por ir a París. No sabemos si aquellos suspiros eran suscitados por un deseo personal real, o si sólo eran exclamaciones de hastío, expelidas de manera inconsciente. Pero ahora no vamos a poner en duda que la abuela expresó repetidas veces aquel deseo, ni que lo hizo sentidamente.
Sin embargo, pasaron los años, pasó la vida, y ella dejó este mundo sin haber ido nunca a París.

3–Romi, con "i".
No es cuestión de ponerse trágico, melodramático o, ni tan siquiera, melancólico, pero ¡son tantas las cosas de las que tomamos conciencia que debimos haber hecho cuando ya es tarde!
No hay que torturarse porque nos pasen estas cosas: somos así, nuestra naturaleza es así, la vida es así. Y aunque ya nos haya pasado alguna vez, debemos saber que, llegado el caso, nos volverá a pasar. Ante esto, buscamos el consuelo en hacer algo con que saldar, o que nos lo parezca, esa deuda del alma y sosegar nuestra conciencia.
En esta tesitura se encontraban estas tres brujas, que son hermanas, fosforillas e hijas de Romi, cuando decidieron irse a París solitas. ¿Qué mejor homenaje -pensaron-, que simbolice lo que hicimos por ella y, también, lo que no llegamos a hacer, podemos rendirle a mamá que ir a París en su nombre? Recordarla allí, tomándonos un café en alguno de sus bulevares, subiendo a la torre Eiffel, visitando el Louvre o los Inválidos, recorriendo los Campos Elíseos o callejeando por el barrio de Montmartre, siempre con ella presente en nuestro ánimo.
Y así lo hicieron y se lo pasaron como enanas. Las cuatro.

Primera jornada
14 de junio de 2023
¡LA MADRE QUE LAS PARIO!.- Llegaron a París a primeras horas de la tarde y, tras instalarse en el hotel y cambiarse de atuendo, salieron para realizar su primera excursión parisina. Aquella jornada iban a compartir protagonismo la torre Eiffel y la abuela Romi. Pensaron aquel viaje como un homenaje a su madre y había que dejar constancia gráfica de ello. Con este fin, las tres brujas se habían agenciado sendas camisetas con la firma de la abuela estampada en el pecho, para fotografiarse, con ellas puestas, cuando se encontrasen en lo más alto de la torre. La bruja chica, sobre cuyas espaldas, como no podía ser de otra manera, recayó toda la responsabilidad de la organización del viaje, había reservado la subida a la torre para el anochecer, con idea de contemplar la puesta de sol desde la planta superior. Así que, antes dieron un paseo que les llevó, entre otros lugares, a los jardines de las Tullerías, las inmediaciones del Louvre y la plaza de la Concordia.



Segunda jornada
15 de junio de 2023
TRES RATONAS EN UN LEJANO PAIS.- Erase una vez un país al que no se entraba con pasaporte sino con la imaginación; un país en el que la riqueza no se medía en euros sino en ilusión; un país donde la capacidad de asombro era más valorada que la inteligencia; un país donde los malos eran muchísimo más malos que en cualquier otro lugar, pero que nunca se salían con la suya, y donde los buenos siempre acaban comiendo perdices; un país, para acabar, donde las brujas tenían las orejas redondas en vez de puntiagudas, y que, buenas, lo que se dice buenas, no lo eran del todo, pero tampoco tan malas como las de los cuentos que nos contaban cuando éramos niños. Sí, todos lo habéis adivinado: el segundo día de su viaje, nuestras tres brujas, transformadas en ratonas, lo dedicaron exclusivamente a disfrutar de Disneyland París. Y se lo pasaron mejor que Mike Mouse perdido en el concejo de Cabrales.



Tercera jornada
16 de junio de 2023
"RECORRIENDO VOY LAS CALLES DEL VIEJO PARIS".- La Opera Garnier, Montmartre, el Sacre-Coeur, la cafetería de Amelie, el Moulin Rouge, La Madeleine, las Galerías La Fayette, el Louvre (sin más, como algo que se ve al paso), callejeo, Arco del Triunfo, Campos Elíseos y el Molino Rojo, otra vez. En todas estas partes estuvieron las niñas de la Romi en un sólo día y sin escoba.



Cuarta jornada
17 de junio de 2023
LES TROIS SOEURS.- No menos intensa fue la cuarta jornada que las tres hermanas pasaron en París. Empezaron el día dejándose impresionar por la belleza de la Saint-Chapelle. Prosiguieron con la visita al Centro Nacional de Arte y Cultura Pompidou, para regresar a la Ille de la Cité y ver el exterior de Notre Dame. Por la tarde visitaron el museo de Rodin. Y la jornada la acabaron dándose un paseo en barco por el Sena.



Quinta jornada
18 de junio de 2023
¿ARDE PARIS?.- A estas alturas del viaje, las tres fosforillas, las que ya conocían París y la que no, habían caído rendidas a sus encantos. Pero aún quedaba mucha tela que cortar; más bien, retales y remiendos. Porque en los viajes siempre se da alguna eventualidad que te impide hacer todo en el orden y tiempo que habías programado. Dado que aquel día, por motivos que no vienen al caso, se levantaron bastante más temprano de lo medianamente razonable, aprovecharon para hacer lo previsto para esa jornada y alguna de esas cosas a las que tuvieron que renunciar en su momento. Empezaron el día visitando la Bastilla y la plaza de Les Vosges, luego el museo de Orsay, los Inválidos, el Panteón, el barrio latino y los jardines de Luxemburgo. Dado por finalizado el viaje en sí, las fosforillas recogieron su equipaje y se dirigieron hacia el aeropuerto de Orly, donde les esperaba su avión, para traerlas de vuelta a casa. ¿No?



Aquí os dejo los enlaces al puñado de fotos que estas turistas hicieron durante el viaje. En total sólo son seicientas y pico (de las más de ochocientas que me enviaron). Se encuentran en dos carpetas; en una están las aproximadamente doscientas que he editado, más o menos, para montar este reportaje; y en la otra, las cuatrocientas y pico restantes, tal como las recibí.



8 comentarios:

  1. Me ha encantado el viaje de mi Romualdilla, gracias por resumirlo tan magistralmente, buen homenaje ,por la parte que te toca.Besos al cielo.

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    1. Me alegro de que te haya gustado. Bueno, muy resumido no es que haya quedado precisamente, porque me he enrollado más que Castelar. Pero ahí está "para cuando ustedes quieran volver (a leerlo)".

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  2. Gracias por tu colaboración para darle el toque final y perfecto al viaje de nuestra Romy

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  3. El reportaje de este viaje-homenaje a nuestra Romi, era necesario que lo hicieses tú. Nadie le hubiese puesto tanta dedicación, tanto cariño y tanta delicadeza como nuestro chache. Eres el eslabón que faltaba para cerrar el círculo de este viaje: de nuestro viaje. Las brujas sobrevolaron París, subieron, bajaron, cumplieron su cometido y a la vuelta guardaron las escobas hasta la próxima, que estoy segura de que la habrá. Gracias chache, porque gracias a ti sólo con bichear un poco, reviviremos tantos y tantos momentos que jamás podremos olvidar. Eres muy grande.

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    1. Con qué buenos ojos me miras. ¡Bah!, si esto lo he hecho en cuatro ratillos sueltos. Gracias por tu comentario y tu cariño.

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  4. Madre mía y yo que creía que lo había leído todo.... ahora sí, ahora ya sé dónde ir para recordar esos maravillosos días por París de la mano de mis fósforas!!!
    Y cómo este viaje tenía que ser bien documentado, nos buscamos al mejor.
    Gracias mil Chache

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GRACIAS POR TU COMENTARIO.