domingo, 18 de junio de 2023


¿ARDE PARIS?

¿Pudo haber ardido París la noche del 18 al 19 de junio de 2023? En mi opinión, no; pero faltó muy poco. Como los lectores de este reportaje ya habrán visto, he ido llamando a nuestras turistas del ¡oh, la, la! de una manera diferente en cada capítulo. Así, en el primero fueron "las brujas"; en el segundo, "ratonas"; en el tercero, "las niñas de la Romi"; y en el cuarto, "les trois soeurs".
Era el día del regreso a casa, pero su vuelo fue cancelado, en el último momento y de muy mala manera. A media noche, las brujasratonasniñasdelaromilestroissoeurs estaban que echaban chispas; y yo -qué mala combinación ideé- les había reservado para este último capítulo el apelativo exclusivo de su estirpe: "las fosforillas". ¡Madre mía!, la que se podía haber liado en Orly. Porque por las buenas, son muy buenas, divertidas, pacíficas, inocentes; pero cuando se encienden... Una fosforilla encendida puede llegar  a ser muy peligrosa; tres, ni te cuento. Si París no ardió en 1944 no lo iba a hacer esa noche de 2023, pero a punto estuvo. Pero que a puntito, a puntito. Vamos, faltó ná.

LA BASTILLA.- Las fosforillas comenzaron aquella jornada en el lugar que simboliza un movimiento social que cambiaría el mundo occidental para siempre: la Revolución Francesa, el inicio de la época moderna. Tuvo lugar el 14 de julio de 1789.
Place des Vosges.- Fue construida en el siglo XVII, como lugar de residencia de la nobleza. Se encuentra en el barrio de Le Marais y está considerada la plaza más bonita de París.
Aunque la zona ajardinada, que hemos visto en la foto anterior, pueda despistarnos, por su configuración, es lo que nosotros conocemos como una plaza mayor. 
Camino de otro destino turístico de aquel día.
MUSEO DE ORSAY.- El museo de Orsay se encuentrra en la antigua estación de ferrocarril del mismo nombre. Aunque se trata de una construcción monumental, llevada a cabo para la Exposición Universal de 1900, tuvo una vida breve como estación de trenes, ya que sólo prestó servicio entre 1900 y 1939. Después de muchos usos diferentes y vicisitudes, que llegaron a dejar el edificio al borde de la ruina, en la segunda mitad del siglo pasado, el estado francés recupera el edificio para convertirlo en uno de los tres grandes museos de París, junto al del Louvre y el Centro Pompidou.
Dado que este último día las fosforillas se levantaron bastante más temprano de lo que tenían pensado, aprovecharon para ver las cosas ya programadas para esta última jornada y alguna de esas que, teniendo pensado haberlas visto antes, debieron procrastinar por algún impoderable que surgió. Como es el caso del museo de Orsay, que por una incompatibilidad de horarios no puedieron visitarlo el día de antes, que es lo que en un principio tenían pensado.
El museo de Orsay está estructurado en varias plantas, en general, diáfanas y agradables de pasear.
Las tres gracias, ahora en Orsay.
Las fosforillas Sara y Marián posan ante Las cuatro partes del mundo sosteniendo la esfera terrestre, de Jean-Baptiste Carpeaux.
Decir Orsay es decir impresionismo, ya que este museo, por el periodo que cubre (1848-1914), alberga todas las obras de este movimiento pictórico, que tuvo especial desarrollo en Francia. Dejamos aquí algunas de las obras que fotografiaron las fosforillas, empezando por este Lunch, de Claude Monet.
Baile en el moulin de la Galette, de Renoir.
Ninfeas azules, de Claude Monet.
De Vicent Van Gogh dejamos aquí dos de sus obras que se exponen en el museo de Orsay. Esta es El salón de baile en Arles.
Y esta, que contempla la fosforilla Maribel, es su famosa Chambre de Van Gogh à Arles.
Justine Dieulh, De Toulouse-Lautrec.
Esta obra forma parte del homenaje que el museo de Orsay dedica a Le chart noir y, en general, a todo el barrio de Montmartre.
Cafetería del museo.
El tiempo lo es todo y no dura nada.
LOS INVALIDOS.- Las fosforillas apuraban ya sus últimas horas en París, pero les cundió. Todavía antes de la hora de comer, visitaron el complejo castrense de Los Inválidos, destinado originariamente a residencia de militares franceses retirados.
Fosforillas en el patio de armas de los Inválidos.
La iglesia de San Luis de los Inválidos fue construida por mandato de Luis XIV, con el fin de que la tropa pudiese asistir a los oficios religiosos a la vez que él.
La tumba de Napoleón data de 1861, cuarenta años después de su muerte en Santa Elena, donde cumplió su último e inquebrantable destierro. Está realizada en cuarzo rojo. Junto a Napoleón, en los Inválidos se honra a los principales militares de la historia de Francia.
Juntos pero no revueltos. El Rey Sol quería que los soldados escuchasen misa con él, pero sin mezclarse. Para satisfacer sus deseos, los arquitectos idearon el domo, o zona reservada a la realeza,
Cúpula de los Inválidos, cuyo dorado exterior caracteriza el monumento cuando es visto desde fuera. Con esta foto ponemos fin a la visita a este monumento.
Apurando voy las horas del viaje a París...
EL PANTEON.- Ubicado en el corazón del barrio latino y de estilo neoclásico, el Panteón de París se construyó entre 1764 y 1790.
El péndulo de Foucault.- Es lo primero que te encuentras cuando accedes al interior del monumento. Se trata de una réplica del que el físico Léon Foucault instaló aquí en 1851, para demostrar empíricamente que la Tierra gira sobre sí misma. Como la visita al Panteón dura un buen rato, si al empezarla te fijas en el plano de oscilación del péndulo y lo comparas con el que esté trazando cuando acabes la visita, tú mismo podrás comprobar que realmente ha variado. En realidad, el péndulo no ha cambiado su trayectoria en ningñun momento, sino que somos nosotros, la tierra la que ha cambiado de posición.
Aunque cuando se empezó la construcción del Panteón, La Convención Nacional, representada en este conjunto escultórico, no estaba en la mente de nadie, la obra se prolongó y se prolongó, dando lugar a que llegase la Revolución Francesa y la Primera República. Y con ellas, La Convención Nacional, asamblea electa de carácter constituyente, que acabarían con el absolutismo en Francia y la meterían en una nueva era social y política. Bueno, en este reportaje he hecho algún comentario jocoso con los de la fraternité; pero vamos a ponernos serios ahora y reconocer que esta gente, rompiendo el orden establecido, pusieron por escrito las bases de unos avances socio-políticos impensados entonces, que acababan drásticamente con la "consagración" de las diferencias estamentales que hasta entonces habían sido "lo normal", e igualaban a todos los hombres en derechos, desde su nacimiento hasta su muerte. "Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos", dice el artículo primero de aquella constitución revolucionaria.
El Panteón está destinado a honrar a los grandes personajes de la historia de Francia, a excepción de los militares, que, como ya hemos visto, reciben el respeto de sus paisanos en los Inválidos. Vamos a ver alguno de los monumentos más significativos.
Voltaire fue escritor, historiador, filósofo y abogado. Fue uno de los principales representantes de la ilustración, donde la razón humana y la ciencia prevalecían sobre la religión.
Rosseau también estuvo inscrito dentro del movimiento de la ilustración, aunque con el tiempo fue distanciándose de ella. Se considera que sus ideas influyeron en la Revolución Francesa y en el desarrollo de las ideas repúblicanas.
Ahora vamos con tres escritores franceses, de cuyos monumentos funerarios me agrada particularmente que las fosforillas se hayan traído sus fotografías. El primero de ellos, Alejandro Dumas, el autor de El conde de Montecristo, el creador de Edmundo Dantés. Una cita de esa magnífica obra literaria: "No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo".
Jean Valjean, Cosette, Fantine, Javert. ¡Madre mía! Estamos ante el autor de Los Miserables, ante Víctor Hugo. "Hay un espectáculo más grande que el del mar, y es el del cielo; hay un espectáculo más grande que el del cielo, y es lo interior del alma".
Y puestos a dar citas, esta de Antoine de Saint Exupery, expresada en El Principito: "Es el tiempo que has perdido con tu rosa es lo que la hace tan importante".
Acabamos la visita al Panteón ante la tumba de madame Curie, física y química polaca, aunque nacionalizada francesa. Ser mujer marcó mucho su carrera profesional. Pese a ello, fue la primera mujer en recibir un premio Nóbel, y la única persona en la historia de estos galardones en recibirlo en dos ocasiones: El de Física, por sus investigaciones sobre la radiación; y el de Química por el descubrimiento del radio y el polonio. Madame Curie murió a causa de la radiación que recibió a lo lago de su vida científica. Su marido, Pierre, aunque ya bastante enfermo, murió atropellado por un coche de caballos en las calles de París.
Junto al Panteón hay un buen restaurante italiano regentado por italianos, que, por lo que veo y me cuentan, sigue conservando el excelente nivel que tenía en 2015, cuando yo lo conocí, a pesar de haber cambiado de nombre y de dueños. Entonces se llamaba Il Gigolo. Allí comieron las fosforillas antes de realizar la última visita de su viaje a París.
JARDINES DE LUXEMBURGO.- Fueron construidos en el primer cuarto del siglo XVII por deseo y encargo de María de Medicis, esposa del rey Enrique IV. Tuvieron un periodo de expansión hasta 1792. Luego vino el barón Hausmann con su modernización de París, y seccionó los jardines para abrir avenidas y bulevares en la zona.
El otrora palacio de Luxemburgo es actualmente la sede del Senado Francés.
Fue el último lugar que las fosforillas visitaron en París. Con las siguientes fotos de los jardines, pues, damos por finalizado el reportaje del viaje en sí. Luego agregaremos algunas imágenes de ellas yéndose para el aeropuerto de Orly, en el aeropuerto, en el avión y ya está.
Faltas y todo me sobra.- ¡Dios mío! ¿Cómo puede hacerse eterna una ausencia tan breve?
"¡Uf! Espero que no se me note en la foto, pero estoy hasta el mismísimo. Niña, que tirar de estas dos pazguatas durante cinco días cansa mucho, más de lo que pareçe. Menos mal, que esto ya mismo se acaba. Deseandito estoy. Sólo faltaba que se me notase".
Nuestras fosforillas se iban a despedir de París, recreando uno de sus iconos más representativos: las gárgolas de Notre Dame. Ignoraban que hacer de gárgola tiene sus riesgos. Lo descubrirían más tarde; quiero decir, demasiado tarde.
"Au revoir, París. Enchantée". Las fosforillas camino del aeropuerto de Orly.
Tic, tac. tic, tac. Tic, tac...
Como decía antes, hacer de gárgola tiene sus riesgos, ya que se trata de una práctica altamente adictiva. Poco después de hacerse aquella foto en los jardines de Luxemburgo, las fosforillas volvían a quedarse de piedra, al ser informadas de la cancelación de su vuelo de regreso. O dicho de otra manera: Tanto hacer de gárgolas, acabaron como Quasimodo: jorobadas.
EA, NIÑA, PUES YA ESTÁ.- A eso de las 10 de la mañana del día siguiente, nuestras tres o cuatro fosforillas tomaban el avión que pusiese fin a todo lo acontecido aquellos cinco días. Bueno, no hay mal que por bien no venga: gracias a ese retraso tan imprevisto como indeseado, todas pudieron celebrar juntas el santo de la abuela Romi por todo lo alto, nada menos que a 30.000 pies de alto.

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