Los Chamorro-Vidal, por un lado, y nosotros, por otro, hemos alquilado este año sendos apartamentos en Chipiona, en Las Sirenas. Una experiencia nueva y satisfactoria, que en principio tenemos pensado repetir. Además, Consuelo, Ramiro, Alfredo y Luisa han pasado unos días en la casa de Pili y Mari, dándose una reunión familiar al completo, en lo que a los Vidal-Montero se refiere. Se pensó que era una buena ocasión para ir juntos al corral Mariño y celebrar con la eternidad nuestro encuentro, y así lo hicimos la tarde del 10 de septiembre. Aunque soy pausado en editar las fotos que hago y publicar mis artículos en este blog, en esta ocasión, os adelanto un avance del artículo, con algunas de las fotos que quizás más estéis esperando.
Verano de 2023
 |
| 10 de septiembre.- Volveré a vosotros el día de la reunión eterna... |
 |
| ...Pero, antes, volveré a vosotros cada vez que el recuerdo inunde mi corazón de la nostalgia inveterada de vuestra presencia;... |
 |
| ...cada vez que mi corazón, enmariñado, me recuerde que sigo sin resignarme a vuestra ausencia;...
|
 |
| ...cada vez que el magín reviva la utopía de aquel futuro que truncó la muerte, súbita y temprana, pausada y lejana. |
 |
| 13 de septiembre.- Con el corazón enmariñado, hoy me he bautizado con mis propias manos, para refrescarme, en una de tus charcas, con las aguas que no ha podido llevarse consigo la bajamar. |
 |
| 14 de septiembre.- Hoy me he enterado de que el corral Mariño ya no pertenece a los aguilitas. Los tres hermanos que disfrutaban de la concesión del corral han muerto: Manolo, Antonio (a los que conocí allí, una mañana de verano de 2014) y Francisco. Me lo ha dicho Antonio (¿O se llamaba Manolo?), un chipionero al que he abordado, para consultarle una cosa, cuando él salía de pescar camarones en dicho corral. Después de mi consulta, hemos seguido caminando juntos hacia el pueblo, dando un agradable paseo por la playa. El corral ha pasado ahora a los calafis, según me dice repetidamente Antonio (quizás Manolo). Mi relación con los aguilitas, se limitó a aquel breve encuentro de hace 9 años, pero dejaron en mí una grata impresión y he sentido mucho su muerte y que el corral haya cambiado de manos. |
Más del 10 de septiembre
La tarde de aquel día, visto el calendario de mareas, nos ofrecía la única bajamar propicia para reunirnos en torno al corral Mariño. Y había que dejar constancia gráfica de ello.
 |
| Creo que no falta nadie de los que nos reunimos aquellos días en Chipiona, excepto el que hizo la foto, claro. |
 |
| Los ocho Vidal-Montero, ordenados por edad. |
 |
| Ahora unas cuantas fotos más del paseo que dimos para introducirnos y traspasar el corral, en busca del reencuentro con la unicidad profunda y lejana que aquel más allá regala a quien lo visita. |
 |
| Debimos de emprender el camino de regreso antes de que se completase la bajamar, por lo que la gran plataforma rocosa seguía levemente cubierta por el agua cuando dimos media vuelta. |
 |
| Volveremos a vosotros. |
 |
| Y acabamos este avance con dos de las fotos que les hice a Luije y Toñi con su nieto y su nieto. |
Edición del artículo para agregar fotos
Revisando mi archivo fotográfico he encontrado algunas fotos de estas vacaciones que no edité en su momento y acabaron cayendo en el olvido. Edito el artículo para agregarlas:
Las fotos de este artículo, alguna más ya editada y las que vaya editando hasta finalizar el artículo podéis verlas en
este enlace de Google Drive. Y, como digo siempre, si queréis descargar alguna, mejor que lo hagáis desde el Google Drive que desde este artículo, ya que las de allí tienen algo más de resolución.
Bonito reportaje. Y muy buena tarde la que pasamos allí. Como tú decías no sabemos si se volverán a dar las circunstancias de estar todos otra vez todos juntos en tan entrañable lugar!
ResponderEliminarGracias por tu anónimo comentario, pero ¿quién eres?
Eliminar