lunes, 9 de junio de 2025


En Sevilla

Como destino de una escapada de un día, Sevilla es una buena opción para los cordobeses. Es una ciudad bonita, agradable de pasear, con un buen número de atractivos para el visitante y, además, en mi caso, el lugar donde nació mi madre. Y, sin embargo, vamos poco por allí. En esta ocasión, Marián quería impresionarme, llevarme, sin darme una sola pista de qué iba la cosa, a comer a un lugar singular que a ella le fascinó cuando fue con su hermana Sara, un par de meses antes. Ella no quería darme pistas, para que la sorpresa fuese mayor; y yo, que tan bueno me considero para guardar un secreto como para facilitar que otros lo guarden, no hice preguntas durante el largo lapso que pasó entre el día que ella estuvo allí por primera vez y el día que me llevó a mí. 

También tenía ganas, Marián, de visitar el Alcázar de Sevilla (bueno, yo también, pero ello me lo había dicho un montón de veces a lo largo de los años), por lo que pensé que sería una buena opción para enriquecer aquella jornada hispalense. A Marián le pareció estupendo. Y así lo hicimos.  

Según lo previsto, desde la estación de Santa Justa hasta el Alcázar iríamos dando un paseo, que incluía los Jardines de Murillo. Allí sacamos la Cannon de la bolsa, para no guardarla ya prácticamente en todo el día. La primera foto se la hice al monumento que allí hay dedicado a Cristóbal Colón.
Esta no es Beatriz Enríquez de Arana, sino la Marián, dispuesta realmente a descubrir ese día un nuevo mundo.
Este monumento está dedicado a Catalina de Ribera, noble sevillana de la segunda mitad del siglo XV, fundadora del hospital de las Cinco Llagas, para mujeres, del que fue su principal benefactora. El hospital tuvo función clínica hasta 1972, y, actualmente, es la sede del Parlamento de Andalucía.
Dejamos los jardines para seguir nuestra ruta por la calle San Fernando, donde se encuentra la Universidad de Sevilla (a la izquierda).
Y esta es la Puerta de Jerez, por donde, obviamente, también pasamos.
Y un rato antes de la hora para la que teníamos reservada la visita, ya estábamos en las inmediaciones del Alcázar.


En el Alcázar
El Real Alcázar de Sevilla pudo empezar a construirse allá por el siglo XI, en época de Altumamid o de los almorávides, y ampliado considerablemente en época de los almohades. Tras la conquista castellana, fue el rey Alfonso X el primero que llevó a cabo actuaciones de importancia en el monumento; concretamente, la construcción del palacio Gótico. En 1356 comenzó la construcción del palacio Mudéjar, durante el reinado de Pedro I, si bien, poco debió poder disfrutarlo éste, ya que murió apenas diez años después del inicio de las obras, en la guerra que mantuvo con Enrique II de Tratámara, su hermanastro. 

De los acontecimientos históricos que han tenido lugar aquí, por nombrar algunos referidos a épocas de nuestra historia a las que en algún momento les he prestado un poquito más de atención, cabe referir el nacimiento del príncipe Juan, hijo de Isabel y Fernando; que fue uno de los lugares donde se reunió la Junta Suprema Central, durante la Guerra de la Independencia; o que aquí estuvo "arrecogido" el felón Fernando VII, durante la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. Actualmente, el Real Alcázar de Sevilla es la residencia oficial de la familia real durante sus estancias en Sevilla.

Turistas, como nosotros, había muchos en Sevilla ese día. Aquí estamos ya junto a la puerta del León, por donde se accede al Real Alcázar de Sevilla.
Y este es el patio del León, una vez ya dentro del monumento.
Palacio del Yeso.- Empezamos visitando la sala de la Justicia, de estilo mudéjar, mandada construir por Alfonso XI. Probablemente, esta fuese la sala del tribunal de Pedro I (el Cruel o el Justiciero, según quien lo nombrase). Tiene alguna similitud con la sala de Comares, de la Alhambra.
En la medida de lo posible, seguimos las indicaciones de la audioguía para recorrer las diferentes dependencias del palacio.
Este es el patio del Yeso, último vestigio de la residencia del califa Abu Yacub Yusuf, construida en torno al siglo XII. Es de resaltar el pórtico que queda a la derecha, único que se ha conservado. Según leo por ahí, puede que estuviese inspirado en la Casa Militar, o Dar al-Ŷund, de Medina Azahara.
Casa de la Contratación.- Uno de los espacios arquitectónicos que componen al conjunto monumental del Real Alcázar de Sevilla es la Casa de la Contratación, donde se encuentra la sala del Almirante, sede que fue del Tribunal del Almirantazgo de Castilla, encargado de gestionar toda la actividad relacionada con los viajes a las Indias.
El Alcázar posee una valiosa colección de abanicos, compuesta por más de 1600 ejemplares, de los que unos cuantos están expuestos en una de sus salas.
La Casa de la Contratación cuenta también con la sala de Audiencias, presidida por la Virgen del Buen Aire, de los Mareantes o de los Navegantes, que así es conocida, indistintamente, la imagen, pintada por Alejo Fernández en el XVI.
Palacio Mudéjar.- Dejamos la Casa de la Contratación y volvimos a salir al patio de la Montería para dirigirnos al Palacio Mudéjar o Palacio del Rey don Pedro. Construido en 1402, por mandato de "el muy alto et muy noble et muy poderoso et muy conqueridor don Pedro por la gracia de Dios rey de Castilla et de león", según reza allí, este edificio lo componen las dependencias privadas del monarca.
Allí visitamos el patio de las Muñecas, que se encuentra en la parte palaciega dedicada a la reina. Las columnas de mármol que soportan los arcos de la parte inferior, parece ser que provienen de Medina Azahara.
Nos encontramos en el cuarto del Príncipe, concretamente de Juan de Trastámara, hijo de los Reyes Católicos.
Este es el salón de los Embajadores, uno de los espacios más espectaculares del conjunto monumental; si bien, anduve torpe con la cámara y no me traje ninguna foto de su fantástica cúpula.
Otra toma del salón de los Embajadores, tomada desde una de sus salas laterales.
Sala de los Infantes, salón del Techo de Carlos V... No sé; esta foto y la siguiente no he conseguido ubicarlas con seguridad.

Todas las dependencias que hemos visitado del palacio Mudéjar o del Rey don Pedro, se encuentran en torno al patio de las Doncellas, un patio, en consonancia con el resto del palacio, de inspiración netamente mozárabe.
Acabamos la visita al palacio Mudéjar bajando al sótano, espacio que en su día se usó como almacén.
Palacio Gótico.- Fue mandado construir, por Alfonso X el Sabio, sobre los restos de algunas dependencias musulmanas. A lo largo del tiempo, se practicaron reformas en tiempos de Carlos I y, su hijo, Felipe II; además de las llevadas a cabo tras el terremoto de Lisboa de 1755, que agregaron elementos barrocos a este espacio. Esta foto corresponde a la capilla, del siglo XIII. La preside un retablo de la Virgen de la Antigua, copia ánonima de la que se encuentra en la Catedral. Destaca también el zócalo de más de 2 metros de altura, de azulejos renacentistas (Cristóbal de Augusta).
Salón de los Tapices, llamado así por los que cuelgan de sus paredes. Estos forman parte de la colección La Conquista de Túnez (siglo XVIII). Podemos indicar, como momento histórico digno de reseñar, que el salón de los Tapices fue la primera sede del Parlamento de Andalucía (21 de junio de 1982).
Sin alargar la visita al Palacio Gótico con más fotos, nos despedimos de él para iniciar nuestra visita a los jardines del alcázar.
Jardines del Real Alcázar de Sevilla.- Estos jardines configuran varios espacios bien distintos por su origen y fisonomía. Los jardines antiguos son a los que corresponden las primeras fotos, en ésta, concretamente, puede verse el estanque de Mercurio y la galería de los Grutescos, de estilo manierista.
Foto de los jardines tomada desde la galería de los Grutescos.
Este es el cenador del León, presidido por un pequeño estanque con una fuente en piedra que representa un león.
Otro de los muchos detalles que enriquecen el monumento, pero que me ha sido imposible identificar.
A este monumento si lo tenemos perfectamente identificado.
Fuente de la fama, un lugar con su encanto. Se trata de un órgano hidráulico, que mediante la regulación del agua que corre por sus tuberías, interpreta piezas de música clásica. Parece ser que en Europa sólo hay tres así, y que es el único de estilo barroco. 
Este es el jardín de la Danza, último espacio de los jardines antiguos que íbamos a visitar.
A continuación, nos dimos un paseo por los jardines exteriores. Si no estoy equivocado, este es el jardín del Inglés, diseñado por la reina Victoria Eugenia, en el siglo XX, al estilo de su Escocia natal.
Y este es el patio de Banderas, por el que abandonamos el Real Alcázar de Sevilla, en busca de nuestro auténtico leitmotiv de ese día, al que nos llevaría un agradable paseo tangencial por el barrio de Santa Cruz.


En Voltereta París

Voltereta Fushion es una cadena valenciana de restaurantes, que ofrece a sus clientes una experiencia singular, sorprendente, que va más allá de la meramente gastronómica. Tiene varios locales en diversos puntos de España, cada uno dedicado a una ciudad del mundo. Al restaurante se accede a través de una curiosa sala, recubierta completamente de espejos y de cuyo techo cuelgan bombos de luz a diferente altura, que van cambiando suavemente de color, creando un efecto luminoso impactante. Es un espacio de ensoñación que busca predestinar al cliente para que su experiencia allí sea verdaderamente sugestiva.
Aquí tenéis unas cuantas fotos de esa sala de acceso al restaurante que os digo.

Y este es el restaurante, que reproduce la place du Tertre, la célebre plaza de los pintores de Montmartre.
Marián estaba encantada con el día que estábamos echando en Sevilla, particularmente con volver a disfrutar de Voltereta París.
Aunque yo no sea particularmmente expresivo, el sitio me gustó y sorprendió gratamente.
A parte de la sala principal, que hemos visto antes, el establecimiento cuenta también con este espacio que recrea una brasserie parisina.
La recreación ambiental del París más genuino está en llena de detalles, como la zona de los aseos, en el sótano, que evoca una estación del metro.
Tiene hasta su fotomatón, en el cual nos hicimos una tira de fotos para el recuerdo.
La estancia se prolongó desde la "hora de comer" hasta casi las 6 de la tarde, ya que allí nos tomamos también una copa, para hacer tiempo hasta la hora de nuestro tren de vuelta a casa.
Y  a eso de las 6 de la tarde, como qudeda dicho, abandonamos el restaurante, para irnos dando un paseo hasta la estación de Santa Justa. y tomar nuestro tren de regreso a Córdoba. Después de haber pasado un muy buen día en Sevilla. Para salir del restaurante debes pasar por esta habitación que reproduce una cocina propia del siglo pasado.

Las fotos de este artículo y alguna más editada podéis verlas en este enlace de Google Drive. Y, como digo siempre, si queréis descargar alguna, mejor que lo hagáis desde el Google Drive que desde este artículo, ya que las de allí tienen algo más de resolución.

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